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martes, 7 de abril de 2009

Itinerario del movimiento lefebvriano. Del cisma a la reconciliación

El Papa ha escrito una carta a los obispos explicando sus últimas
decisiones sobre los lefebvrianos, próximamente publicaré la carta, pero
antes expongo este Aceprensa que explica lo que fue el cisma de
Lefebre,esencial para entender todo este asunto.


Itinerario del movimiento lefebvriano
Del cisma a la reconciliación

Firmado por Aceprensa
Fecha: 27 Enero 2009

Mons. Marcel Lefebvre participó en el Concilio Vaticano II, y aunque
suscribió todos los documentos aprobados por la asamblea, se distinguió
por sus reparos a varios puntos, en los que veía deslizamientos
contrarios a la doctrina y a la tradición católica. Los principales
motivos de disconformidad eran las declaraciones conciliares sobre
libertad religiosa y ecumenismo, la enseñanza sobre colegialidad
episcopal y la reforma litúrgica.

Como señaló el entonces cardenal Joseph Ratzinger en el libro Informe
sobre la fe (1985), las objeciones tradicionalistas procedían de una
mala comprensión del Concilio, que en realidad no había roto con la
tradición. Pero la difusión de interpretaciones y aplicaciones abusivas
de la doctrina y la liturgia conciliares dio a Lefebvre y a muchos otros
un aparente confirmación de que el mal procedía del Concilio mismo y de
la autoridad de la Iglesia.

En 1970, Lefebvre renuncia a su sede episcopal de Tulle, por
incompatibilidad con los demás obispos franceses, y se dedica a
organizar un movimiento tradicionalista. Ese mismo año fundó en Suiza la
Fraternidad Sacerdotal Internacional San Pío X, que recibió la
aprobación temporal, por seis años, del obispo de Lausana, y al año
siguiente un documento de alabanza de la Congregación para el Clero.

Pero Lefebvre sube el tono de sus críticas, con fuertes ataques al
Concilio y a Pablo VI, y las publica en su libro Habla un obispo (1974).
Por eso, en 1975 la Santa Sede hace que se retire la aprobación de la
Fraternidad y ordena a Lefebvre cerrar el seminario que había
constituido en Êcone (Suiza). Lefebvre recurre, pero no se retracta, y
en 1976, contra la expresa advertencia del Papa, ordena 17 sacerdotes de
la Fraternidad, lo que le acarrea la suspensión a divinis.

Acercamiento y ruptura

Por entonces ya resultaba claro el influjo del factor personal, que
hacía muy difícil la reconciliación con Pablo VI y su curia. En 1978,
Lefebvre ve más posibilidades de entendimiento con Juan Pablo II, recién
elegido, con quien se entrevista en noviembre. El Papa dispone que se
reanude el diálogo entre la Fraternidad y la Congregación para la
Doctrina de la Fe, cosa que se hace, aunque Lefebvre no deja de verter
declaraciones hostiles.

En 1984, Juan Pablo II decide que se pueda dar un indulto para que los
amantes de la liturgia antigua la celebren legítimamente, y pide a los
obispos que hagan uso generoso de esta facultad, sin exigir más
condiciones que el reconocimiento de la validez de la liturgia nueva.
Aunque la cuestión litúrgica sea el punto de fricción más llamativo, las
diferencias decisivas eran de naturaleza doctrinal. Sin embargo, la
Santa Sede sabía que el distanciamiento respecto de la Iglesia, en
muchos seguidores de Lefebvre, no obedecía tanto a razones teológicas
como de sensibilidad. En palabras del cardenal Édouard Gagnon, que en
1987 realizó, por encargo de Juan Pablo II, una visita apostólica a las
instituciones de Lefebvre: "Muchos que están con Lefèvbre no comparten
sus opiniones: le siguen solo porque encuentran en sus comunidades una
práctica espiritual que no existe ya en otros sitios".

El indulto pretendía quitar un importante obstáculo psicológico para
facilitar el diálogo en los temas de fondo. Así, en mayo de 1988, tras
sesiones de trabajo conjuntas entre teólogos de la Fraternidad y de la
Congregación, Lefebvre se reunió con el cardenal Ratzinger y aceptó
firmar un protocolo con vistas a lograr la plena comunión con la
Iglesia. En ese documento Lefebvre declaraba aceptar ciertos puntos
esenciales del magisterio conciliar y se comprometía a un diálogo para
aclarar aquellos otros que a su juicio no concordaban con la tradición.
Por su parte, la Santa Sede prepararía un proyecto para regularizar la
situación de la Fraternidad dándole un estatuto jurídico conforme a las
normas canónicas, y sugeriría al Papa que nombrase obispo a un sacerdote
tradicionalista.

Juan Pablo II se mostró dispuesto a hacerlo de manera que el nuevo
obispo pudiera ser consagrado en agosto de ese mismo año, siempre que
primero Lefebvre le dirigiera una petición expresa de reconciliación
según el protocolo firmado.

Pero Lefebvre se echó atrás un día después de firmar, y anunció que el
30 de junio ordenaría cuatro obispos elegidos por él, sin cumplir la
condición exigida por el Papa. Así lo hizo, lo que supuso hacer un cisma
e incurrir en excomunión, junto con los cuatro obispos que consagró. Más
tarde, cuando Lefebvre estaba próximo a morir, Juan Pablo II le ofreció
levantarle la excomunión si daba una muestra de arrepentimiento, pero el
obispo falleció el 25 de marzo de 1991 sin reconciliarse con la Santa Sede.

Facilidades para volver

Tras el cisma, Juan Pablo II constituyó la comisión Ecclesia Dei, para
facilitar el retorno de los lefebvrianos que quisieran recuperar la
comunión. Para ellos se creó la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, un
instituto de derecho pontificio en el que pueden integrarse sacerdotes
tradicionalistas, con permiso para usar el rito antiguo. En 1998, unos
diez mil lefebvrianos que se habían reconciliado con la Iglesia
peregrinaron a Roma y fueron recibidos por el Papa.

En 2002 volvió a la unión con Roma una comunidad lefebvriana entera, la
Unión Sacerdotal de San Juan María Vianney, establecida en Brasil, que
contaba con 26 sacerdotes y unos 28.000 laicos. El año anterior, su
cabeza, el obispo Licinio Rangel, que había sido ordenado por los que
consagró Lefebvre en 1988, había escrito al Papa para pedirle la
readmisión y declarar su pleno reconocimiento de la autoridad
pontificia. Juan Pablo II aceptó la solicitud, levantó la excomunión a
Rangel y los sacerdotes, y erigió la Unión en administración apostólica
dependiente de la Santa Sede, con facultad para celebrar la liturgia
previa al Vaticano II.

Mientras el trabajo de la comisión Ecclesia Dei y la aplicación del
indulto de 1984 siguió logrando el paulatino retorno de
tradicionalistas, la Fraternidad fundada por Lefebvre tardó más en dar
algún signo de acercamiento. En 2005 el presidente, Bernard Fellay –uno
de los cuatro obispos consagrados por Lefebvre–, se entrevistó con
Benedicto XVI. Quedaron claras las diferencias, pero se acordó proceder
gradualmente para solventarlas.

Fue bien acogida por los tradicionalistas la decisión de Benedicto XVI,
promulgada en la carta apostólica Summorum Pontificum (2007), de
autorizar de modo general, como modo extraordinario de celebrar la misa,
la liturgia antigua según la última versión, aprobada por Juan XXIII en
1962.

Aceprensa

Fco.,
Faguilar le comenta:
El Papa ha escrito una carta a los obispos explicando sus últimas decisiones sobre los lefebrianos, próximamente publicaré la carta, pero antes expongo este aceprensa que explica lo que fue el cisma de Lefebre,esencial para entender la carta.
y le invita a leer un artículo de ACEPRENSA. Para leerlo acceda a la URL:

http://www.aceprensa.com/articulos/2009/jan/27/del-cisma-la-reconciliacion/

Saludos,
Aceprensa S.A
http://www.aceprensa.com

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domingo, 18 de enero de 2009

Cambio de cuenta de correo

Hola a todos:

                           El grupo Lycos suspende su actividad de correos, por lo que me veo obligado a cambiar a esta nueva dirección y a comunicároslo de forma colectiva.

Saludos.   

nueva dirección :faguilarv@gmail.com


viernes, 26 de diciembre de 2008

La mayor parte de los que se infectan con el VIH en España son “gays”

La mayor parte de los que se infectan con el VIH en España son “gays”


El contagio homosexual vuelve a superar al heterosexual por primera vez desde 1994

Los hombres homosexuales son una parte cada vez mayor de las personas que se infectan con el virus del sida (VIH) en España, como muestran las estadísticas de 2007. Al comentarlas la semana pasada, con ocasión del inicio de una nueva campaña de prevención, Teresa Robledo, secretaria del Plan Nacional del Sida, destacó que en los últimos años la información sobre el sida ha caído en el lenguaje políticamente correcto: se ha evitado asociar la transmisión del VIH a las relaciones homosexuales masculinas, aunque los datos señalan claramente a quienes las practican como una población de riesgo.

Los datos (siempre incompletos en España, pues diez comunidades autónomas no comunican estadísticas de infecciones al Registro Nacional de Sida) muestran que el contagio homosexual constituye el 42,8% de los diagnósticos hechos en 2007, con una progresión constante desde el 26,4% en 2003. La subida es aun más fuerte si se excluye a las mujeres: los gays han pasado del 34,7% al 55,6% de los hombres diagnosticados en un año. Esto se debe al aumento en términos absolutos de esta categoría de infección mientras bajaban las otras (inyección de drogas y relaciones sexuales entre hombre y mujer; la transmisión por transfusiones y la de madre a hijo casi no se dan), aunque no de modo ininterrumpido. Así, en 2007, por primera vez desde 1994, hubo más infecciones por vía homosexual que por vía heterosexual.

Sin embargo, las campañas masivas que el Ministerio de Sanidad viene llevando a cabo desde 1990 (“Póntelo, pónselo”) hasta la actual (“Yo lo pongo, yo controlo”) contra el sida, otras enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados se han centrado en difundir el uso del preservativo con un mensaje dirigido indiscriminadamente a la población en general y en particular a los jóvenes, como si el riesgo afectara a todos por igual, con independencia de sus hábitos. El peligro de este disparar al bulto es provocar una falsa sensación de seguridad y no reducir las conductas de riesgo, como advierten los especialistas en salud pública Jokin de Irala y Miguel Ángel Martínez (cfr. Aceprensa, 10-10-2007).

Entre los homosexuales, esas campañas parecen no haber calado, y ante el rebrote de las infecciones, el Ministerio emprendió otra dirigida a ellos el año pasado, también para que usaran el preservativo. Ahora se quiere completarla con la presentada la semana anterior (“Por ti, por mí, hazte la prueba”), que les recomienda someterse al análisis para detectar el VIH. Se pretende reducir el número de gays que están infectados y no lo saben, y por tanto pueden transmitir el virus con facilidad creciente a medida que transcurre el tiempo sin diagnóstico ni tratamiento y aumenta la carga viral. De ahí el objetivo de fomentar la detección precoz.

Pero los homosexuales presentan ya la menor tasa de diagnóstico tardío (el que llega cuando el interesado tiene ya menos de 200 linfocitos CD4 por mililitro de sangre): 26,7%, frente al 42,4% de los casos de transmisión heterosexual. Si pese a ello, tienen una tasa de infecciones tan desproporcionadamente alta, solo puede explicarse por una promiscuidad mucho mayor y el elevado riesgo de los contactos homosexuales, cosa que, si no es políticamente correcto decirla, tampoco constituye un secreto. El propio Ministerio, en la nota de prensa relativa a la nueva campaña, dice que “se va a intensificar la difusión de la campaña a través de Internet. Muchos hombres que practican sexo con hombres recurren a este medio para buscar y conocer a sus parejas sexuales”.

Si el índice de detección temprana es elevado y la promoción del preservativo no funciona, sería lógico pensar una campaña distinta, que aliente a un cambio de conducta en los homosexuales. Pero eso sería lo políticamente más incorrecto de todo. Unos especialistas en sida lo mencionaron en una guía para adolescentes (cfr. “El sexo más seguro”, Aceprensa, 1-12-2008), y los medios bienpensantes cayeron sobre ellos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Un compromiso entre los abusos del mercado financiero y el control estatal

Un compromiso entre los abusos del mercado financiero y el control estatal

Los nuevos hábitos de la socialdemocracia


El debate teórico originado por la crisis mundial ha sido aprovechado también para plantear el problema en términos políticos: ¿basta con reformar lo económico o habrá que redefinir el modelo de Estado? Quienes proponen ese nuevo orden de cosas han desempolvado una palabra: socialdemocracia. Pero ¿qué significado puede asignársele en el contexto del mundo actual?

La llamada de atención que han hecho muchas voces autorizadas para buscar un compromiso entre los desafueros del mercado financiero y el control estatal ha sido traducida por algunos como un programa de avance hacia el ideario socialdemócrata. Se presenta ahora éste como una radical oposición a las tesis del “Estado mínimo” identificadas con el pensamiento neoliberal, y pretende oponer valores como “solidaridad” y “lucha contra la pobreza” a otros como “desarrollo individual” y “crecimiento”. Pero la desorientación ideológica no deja muy claro el sentido de tales antonimias, y brega como puede con una cantidad de consideraciones fácticas que remiten al pasado, al presente y al futuro.

Crisis del socialismo europeo

Lo que muchos se preguntan es si los partidarios de la socialdemocracia están en condiciones de consensuar una propuesta clara a este respecto: las recientes elecciones internas del Partido Socialista francés han puesto en evidencia la multiplicidad de líneas divergentes cuyas colisiones han tenido en esta campaña visos casi cismáticos.

François Hollande, el jefe saliente del PS, ha deplorado “el demonio de la ambición personal” que impide una clarificación estratégica y vuelve difusas las líneas directrices de los diversos planteamientos: por un lado, la “transformación social” preconizada por Martine Aubry parece en realidad recurrir a viejas prácticas oportunistas con la integración indiscriminada de seguidores de Fabius y de Strauss- Kahn, los llamados “elefantes”; por el otro, una Ségolène Royal que califica a la socialdemocracia de “idea caducada” juega con conceptos hurtados a la derecha (“seguridad”, “agilidad” para las empresas), y desbarra hacia propuestas de extrema izquierda como la de colocar a los bancos bajo la directa supervisión de usuarios y empleados.

Una encuesta publicada por Le Monde muestra el escepticismo de los propios militantes de izquierda sobre la capacidad de los socialistas para actuar en temas como el paro, el poder adquisitivo o la inmigración, y sostiene que la opinión negativa más gravosa para el partido es la de que éste “no es dinámico”.

Para el caso de Italia, Ezio Mauro, director de La Repubblica, se queja de que el nuevo Partido Demócrata se ha limitado en realidad a “fusionar las nomenclaturas de católicos y ex comunistas, pero no las ideas, y anda inmerso en unas luchas internas de jefes y jefecillos que no interesan a nadie. La tragedia es que no hay debate real, no hay ideas, solo una sorda batalla por el poder”.

La crisis del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) en las elecciones de Hesse se inscribe en la misma racha. Tras años de pacto con los demócrata-cristianos de la CDU –el partido de Angela Merkel–, la líder socialdemócrata en la región, Andrea Ypsilanti, se inclinaba por recuperar una línea reivindicativa capaz de devolver a su partido la personalidad que aquella coalición parecía haber disuelto. Ypsilanti prometió, durante la campaña para la presidencia del estado, no aceptar colaboraciones con La Izquierda (la formación radical compuesta de excomunistas del este y de los disidentes socialdemócratas de Oskar Lafontaine en la zona occidental). Pero he aquí que, en empate técnico con la CDU e incapaz de obtener la mayoría necesaria, Ypsilanti ha acabado por tender la mano hacia La Izquierda para escándalo de muchos miembros del partido. Con cuatro diputados de su bancadqa que se negaron a darle el voto, las pretensiones de la candidata se han frustrado.

Sobre la constatación de que en Europa las formaciones socialdemócratas han perdido trece de los últimos quince escrutinios, Liêm Hoang-Ngoc y Philippe Marlière llaman a la abjuración del Nuevo Laborismo implantado por Blair y a la instalación de un “auténtico New Deal”, en el entendido de que “los comicios futuros no se ganarán desde el ‘centro’” (Le Monde, 13-11-2008). Con perspectiva esencialmente electoralista concluyen los autores –sin advertir quizá la deslucida condición de suma cero a la que reducen a la izquierda– que “los electores que por despecho han llevado a las nuevas derechas europeas al poder pertenecen a las clases populares. La socialdemocracia tendrá que salir a su conquista o desaparecerá”.

La arenga polarizadora busca excluir posturas como la de Bertrand Delanoë, el alcalde de París que participó también en la reciente justa socialista francesa –de la que al fin decidió retirarse–, y cuyo eslogan, “Je suis libéral et socialiste”, basado en “la eficacia de la izquierda”, subvierte a los socialdemócratas a ultranza. Tanto como ha molestado a los liberales puros el llamado “Sarkocapitalismo”, que el presidente de Francia ha puesto por obra con la disposición a crear “fondos soberanos” con capital público para impedir que “las empresas francesas acaben en manos extranjeras” por un ínfimo precio.

Socialdemocracia y globalización

Ahora bien, en un artículo publicado en ABC (22-10-2008), Álvaro Delgado-Gal llama la atención sobre el hecho de que no es la intervención del Estado lo que define a la socialdemocracia, sino el propósito redistribuidor; un objetivo cuya herramienta por excelencia es el impuesto progresivo. Pero salvo el gobierno de Gordon Brown, que ha anunciado una subida del 40% al 45% en la carga impositiva para los que más ganan, el tema tributario ha sido soslayado por la mayoría de los líderes que han tratado las soluciones a la crisis; y, según ha revelado recientemente Nancy Pelosi, es más bien la rebaja de impuestos lo que está previsto en el plan de reactivación económica de Obama. El Foro Asia Pacífico, por su parte, se ha inclinado en su cumbre más reciente por más liberalización y por el rechazo del proteccionismo.

Un reciente artículo de Ulrich Beck (Le Monde, 24-10-2008) pone además en cuestión el hecho de que la “sociedad del riesgo global” permita soluciones autárquicas: “Por sí solo –dice el filósofo de la Universidad de Munich– un gobernante no puede combatir ni el terrorismo global, ni el desarreglo climático, ni atajar la amenaza de una catástrofe financiera. En otras palabras: la globalización de riesgos financieros podría engendrar también ‘Estados débiles’, incluso en los países occidentales”.

Ante tal realidad, la reacción que Beck describe como probable es para estar alerta: “La estructura estatal que emergerá de este contexto tendrá por características la impotencia y el autoritarismo post-democrático”, algo que puede dar origen a un círculo vicioso de cariz populista: “La impotencia de la acción política aumenta el riesgo, y por ende la angustia. Con una consecuencia paradójica: la angustia blanquea los errores políticos a la vez que crea las condiciones de su aparición. Mientras más acentúan las equivocaciones la angustia de la gente, más tienden a ser perdonadas”. La apertura de los Estados-nación a este mundo intercomunicado y lleno de riesgos es, según Beck, la “parte positiva” de tanto peligro inasible.

Parece, pues, volviendo a la opinión de Delgado-Gal (y según muestran casos como, por ejemplo, el de Brasil), que la redistribución hacedera debe pasar necesariamente por el fortalecimiento –gracias a un mejor marco regulatorio, entre otras cosas– del mercado. El mercado “no es sólo encomiable porque sume y concilie las preferencias individuales, y se erija, por este medio, en una expresión de libertad”, sino “porque dispersa el poder y rompe la estratificación en castas en que inevitablemente degenera una sociedad tutelada por pocos”.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

“Soluciones africanas a problemas africanos”

“Soluciones africanas a problemas africanos”

Fecha: 4 Diciembre 2008

Mujer, africana y educadora: Florence Oloo, Vicerrectora de la Universidad de Strathmore (Nairobi), impartió una conferencia en Madrid con ocasión de la III edición del premio “Comunicar África” de la Fundación Harambee (cfr. www.harambee.es). Ofrecemos una amplia selección de sus palabras, con las que subrayó el papel de la educación en la resolución de los problemas del continente.

Por desgracia, la educación en África no está pasando por un buen momento. Faltan instalaciones adecuadas y recursos pedagógicos en la mayoría de nuestros países. Muchas circunstancias contribuyen a esta deficiencia. En Mozambique, una guerra terrible clausuró o destruyó 3400 colegios. En Kenia, Mozambique y Nigeria, la masiva emigración del campo a las ciudades ha provocado un aumento de niños en edad escolar más rápido que la construcción de nuevas escuelas; este fenómeno ha conducido a la masificación escolar en edificios sin las debidas condiciones sanitarias. En muchos lugares faltan clases, libros, laboratorios, etc.

Y no es por falta de atención pública. En mi país, por ejemplo, el gobierno keniano hace un esfuerzo notable: el presupuesto anual para educación en 2005/06 fue casi el 28% del gasto público. Pero no es suficiente, y por desgracia la crisis mundial –que también nos afecta– hará que los recursos disponibles disminuyan.

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Florence Oloo, Vicerrectora de la Universidad de Strathmore (Nairobi)

En África tenemos un problema añadido: la necesidad de conseguir una educación que considere y transmita no sólo contenidos formales, como sucede en el sistema que heredamos de la época colonial, sino también el patrimonio cultural, los valores, las riquezas propiamente africanas.

Profesores desmotivados

Faltan instalaciones, faltan libros, faltan laboratorios: faltan recursos. Pero eso no es lo más grave. Lo peor –hablo de mi país, pero quizá suceda también en otras partes del continente– es la desmoralización de los profesores. La falta de recursos lleva a que estén mal pagados y a que tengan clases completamente llenas, con cien o más estudiantes. Últimamente se han multiplicado los casos de desobediencia, e incluso de violencia; y como consecuencia, la profesión de maestro ha perdido su prestigio. Los jóvenes de valía no quieren ser maestros y educar queda para los que no pueden hacer otra cosa.

Esta desmoralización nos hace mucho daño. Quien no estima su trabajo, lo abandona: los profesores dejan de enseñar bien, se despreocupan de las escuelas. En muchos lugares los colegios están en mal estado, con puertas y ventanas rotas, baños deteriorados, suciedad por todas partes. Y, como siempre, quienes más lo sufren son las niñas: en esas condiciones, y con mayor violencia en el ambiente, muchas no lo soportan, abandonan sus estudios y dejan de ir al colegio.

Formación continua de maestros

Como muchas universidades de África, mi Universidad no es una torre de marfil aislada de la sociedad; nos involucramos con todo lo que pasa para encontrar soluciones: soluciones africanas a los problemas de África. Hace años nos planteamos cómo aliviar este problema tan grave, que condiciona nuestro futuro. Y, de acuerdo con las autoridades educativas del país, junto con grupos de todas las religiones del país, y con la ayuda de organizaciones como Harambee, lanzamos el TEP: un plan de formación continuada para los directores de colegios y los maestros de Kenia. En cursos de una semana de duración les ayudamos a recobrar el orgullo de ser maestros y les mostramos la responsabilidad que tienen en el futuro del país.

Los cursos actualizan sus conocimientos pedagógicos y añaden nociones de gestión empresarial. Pero lo más importante no son los contenidos intelectuales, sino recuperar la motivación, a través de lo que escuchan y ven. Hay un ejemplo gráfico: los cuartos de baño. Es muy normal que los baños de una escuela de doscientos cincuenta niños y niñas sean un desastre; pero cuando vienen a Strathmore y ven que los cuartos de baño de una universidad de cinco mil alumnos están limpios caen en la cuenta de que es posible. Es posible que los africanos lo hagamos.

Porque primero está la idea, la motivación, las ganas; y luego, el dinero. No al revés. Con dinero no se resuelven los problemas: en cambio, cuando hay ganas de trabajar, el dinero acaba apareciendo. Así hicimos nosotros: empezamos el programa TEP sin dinero, pidiendo a profesores que fueran voluntarios. Y luego llegó el dinero, del gobierno y de algunas ONG como Harambee.

Han pasado por Strathmore mil setecientos profesores kenianos, y los resultados no dejan de sorprendernos. ¿Cómo es posible que cinco días de clases puedan cambiar la vida de tantas personas? Pues así es: cambian la vida de los profesores, y cambian la vida de los niños y las niñas.

Algunas historias

Wanjiku y Kamau son dos niños de diez años que se ocupan de sus padres respectivos, enfermos de Sida, en sus últimos días de vida. Hasta hace poco, la escuela no era un buen lugar para ellos porque con frecuencia eran estigmatizados y dejados fuera de los juegos e incluso de la fila para el almuerzo. Pero recientemente, el director de la escuela participó en uno de los cursos de formación de Strathmore y desde entonces ha creado un ambiente integrador en su escuela, y les ayuda mucho en sus difíciles circunstancias.

En las tierras áridas de Mijikenda, en la costa, Cornelius Mnene se dio cuenta de que sus alumnas se desmayaban en la reunión matutina. Después de investigar un poco, descubrió que esas niñas tienen que hacer algunas tareas domésticas por la mañana, como traer agua a casa o recoger leña para el hogar. No tienen nada que comer y tampoco tiempo para estudiar.

Mnene no se resignó a no tener fondos: pidió ayuda a benefactores de Mombasa y Londres. Lo primero que hizo fue comenzar un programa de alimentación, para dar a esas niñas (y a los niños) leche y panecillos a media mañana y a la hora de comer. También ha construido una escuela-internado en el pueblo para que puedan terminar su educación. Cornelius aprendió esas ideas en el TEP.

Las niñas, primeras beneficiadas

Las más beneficiadas son las niñas: ellas son las primeras que dejan de ir al colegio porque les afecta más que a los niños el hecho de que los cuartos de baño estén estropeados, que las camas estén sucias y las sábanas y mantas en mal estado, que los alimentos sean incomestibles, etc. De hecho, comentan que el primer signo de que sus maestros han participado en un curso de Strathmore es que se arreglan los cuartos de baño, mejora la comida y se limpia toda la escuela.

No hemos hecho más que empezar. Pero el ejemplo cunde, y otras universidades han empezado cursos parecidos. Por Strathmore han pasado unos 1.700 maestros. El objetivo es alcanzar los cinco mil en el año 2010; es una meta muy ambiciosa pero posible, porque existen los medios y la buena voluntad de todos.

Lo cierto es que no es suficiente. Kenia tiene 260.000 maestros para una población de 7 millones de niños en educación primaria y dos millones en educación secundaria. El Programa ha recibido muy buena acogida. El Ministerio de Educación quiere que Strathmore colabore en la formación de todos los directores de colegios públicos de Kenia en el campo de la administración y gestión, pero carece de medios para cubrir los gastos. Son desafíos que pueden ser vencidos con la colaboración de naciones más desarrolladas.

Tenemos que actuar antes de que se pierda lo que tenemos. No puede haber más niños que vayan al colegio pero no aprendan nada: son generaciones que se pierden, que no se pueden recuperar luego.

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Para ayudar a la mujer, educación

Los africanos, y especialmente las africanas, padecemos también otros problemas: prácticas infamantes para la mujer, legislación limitadora de derechos de la propiedad, costumbres tradicionales como casar a las niñas muy jóvenes por interés económico del padre, poligamia, y un largo etcétera.

Es necesario seguir luchando para cambiar las leyes, y para que las mujeres estemos más presentes en los lugares donde se hacen las leyes, donde se toman las decisiones. Pero eso no basta: tiene que cambiar también la sociedad. Y para esto, la solución es la misma: educación, educación, educación.

Educación para preguntarse: ¿de dónde viene esa costumbre? ¿qué sentido tenía? Y descubrir que ya no tiene sentido, y abandonarla. Sólo así haremos mejores nuestras culturas, pero sabiendo por qué, sin dejar de ser auténticamente africanos.

Educación de las mujeres, para que ellas sepan que es posible tener las mismas oportunidades que los hombres: que quieran educarse, que las madres quieran que sus hijas se eduquen, que los maestros puedan mostrar modelos de mujeres que les sirvan de guía.

Educación de los hombres, para que asuman sus responsabilidades en la familia, en la educación, en la contribución a la economía familiar. Por ejemplo, los matrimonios tempranos no se combaten sólo con la ley –que ya existe, y que castiga con la cárcel estas prácticas– sino con educación.

Recuerdo el caso de una niña masai que fue vendida en matrimonio cuando era muy joven, a cambio de ganado. Se escapó después de la boda, y después de pasar una noche en un árbol, con un león esperando debajo, llegó de nuevo a su pueblo. Allí el maestro -que se había formado en Strathmore– fue a hablar con su padre, y le convenció del error de su actuación.

Problemas africanos: soluciones africanas

Estas son para nosotros, algunas soluciones africanas para problemas africanos. Queremos que África ocupe el lugar que se merece en el concierto de las naciones. No lo conseguiremos sin ayuda de fuera, pero hemos de convencernos de que lo primero es que cambiemos nosotros.

Por eso agradecemos tanto la ayuda de organizaciones como Harambee, que respetan nuestra personalidad, nuestro deseo de ser los protagonistas de nuestro propio desarrollo, y que nos ayudan a ser no ya una mala copia de Occidente, con todas sus limitaciones, sino la mejor versión de África.