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miércoles, 13 de mayo de 2009

Aceprensa. Sólo novedades de libre acceso.13-mayo

Estos enlaces llevan a noticias para la cuales no es necesario estar subscrito a Aceprensa.


Aceprensa 

Panorama
El Consejo de Estado francés se pronuncia sobre las leyes de bioética  [libre acceso]
Recomienda autorizar, bajo ciertas condiciones, la investigación con células madre embrionarias, excluye el acceso de las mujeres solas y de las parejas homosexuales a la procreación asistida, y rechaza la maternidad de alquiler.


Álvaro Bustos

Panorama
La ayuda a la mujer embarazada, una causa común  [libre acceso]
Una propuesta de ley en el Congreso de EE.UU. sobre ayuda a la mujer embarazada quiere ser una causa común para adversarios y partidarios del aborto.
Manuel Amorós Tenorio

Panorama
La igualdad, más valorada en Francia que la libertad  [libre acceso]
La encuesta “Francia a través de sus valores”, que se realiza cada nueve años y que acaba de ser publicada, revela el cóctel de valores que ahora se impone en el Hexágono: libertad privada y orden público, tendencia a privilegiar los valores igualitarios y a revalorizar el papel del Estado.
Aceprensa 

Entre comillas
El escritor A.N. Wilson cambia de ateo a cristiano  [libre acceso]
Wilson vuleve a la fe cristiana movido, en gran parte, por el ejemplo de sus amigos creyentes.




José Antonio Ruiz San Román

Libros: No Ficción
Cazadores de cuerpos  [libre acceso]
Sonia Shah
Una investigación sobre los ensayos clínicos en seres humanos que las grandes compañías farmacéuticas realizan en países en vías de desarrollo.

Carlos A. Marmelada

Libros: No Ficción
Diccionario de bioética para estudiantes  [libre acceso]
Elvira Manero Richard, Gloria María Tomás y Garrido
Para quienes se acerquen por primera vez a estas materias, este diccionario les resultará útil. Aclara determinados conceptos sobre los que existe confusión, y lo hace con la intención de defender la vida humana en todas las fases de su desarrollo.

Ángel Amador

Libros: Literatura
Chico de barrio  [libre acceso]
Ermanno Olmi
El director de cine italiano Olmi cuenta, en primera persona, las vicisitudes que vivió un chaval de doce o trece años durante los años en que Italia se metió en la Segunda Guerra Mundial. Novela sobre la educación sentimental de un adolescente contada de manera sencilla y directa.


Jerónimo José Martín

Cine
Hannah Montana: la película  [libre acceso]
Peter Chelsom
El largometraje basado en la exitosa serie de Disney Channel es una película musical de tono familiar y amable.
Fernando Gil-Delgado

lunes, 11 de mayo de 2009

Repercusiones políticas de un asunto religioso

Repercusiones políticas de un asunto religioso

Caso Williamson: en Alemania no todo el mundo critica al Papa 

Colonia. En Alemania, el “caso Williamson” está tomando cada vez más carácter de culebrón político. Mientras que los sospechosos habituales siguen atacando al Papa –por ejemplo, el antiguo vicepresidente del Consejo Judío de Alemania, Michel Friedman, ha tildado al Papa de “mentiroso e hipócrita”–, ahora es la canciller Angela Merkel la que se encuentra en el blanco de las críticas.

Firmado por José M. García Pelegrín    ACEPRENSA
Fecha: 
5 Febrero 2009 

Merkel exigió el 3 de febrero que el Papa esclareciera que no es posible el negacionismo del Holocausto (un supuesto que, por otra parte, en Alemania está tipificado como delito). Y es que uno de los cuatro obispos de la Hermandad de San Pío X, a quienes –a petición del superior de dicha hermandad, Bernard Fellay– el Papa levantó la excomunión, el británico Richard Williamson, había negado la existencia del Holocausto y de las cámaras de gas en una entrevista con una cadena sueca de televisión, que se emitió –hecho casual o quizá no–, el 21 de enero, el mismo día en que el Papa firmaba el decreto que levantaba la excomunión.

Sin embargo, Benedicto XVI pronunció ya el 28 de enero, en la audiencia general, palabras de una claridad difícilmente superable: “Mientras que vuelvo a expresar de todo corazón mi completa e incondicional solidaridad con nuestros hermanos, portadores de la primera Alianza, deseo que la shoah incite a la humanidad a reflexionar sobre el imprevisible poder del mal, cuando toma posesión del corazón del hombre. Que la shoahsea, para todos, una advertencia contra el olvido, contra el negacionismo o el reducionismo”.

Por supuesto que nadie pretende afirmar –de “absurdo” lo califica Daniel Deckers en elFrankfurter Allgemeine Zeitung– que el levantamiento de la excomunión al obispo lefebvriano Williamson sea una prueba del antisemitismo romano o papal; sin embargo estos últimos días se ha creado en Alemania un ambiente en el que –según comentaba Heinz-Joachim Fischer, el corresponsal del mismo diario en Roma– “se hace sospechoso cualquiera que no se altere o encolerice con el Papa, por haber levantado, en su Iglesia, una excomunión... aunque sea la de un revisionista”.

Mientras que Fischer aduce este argumento intra-eclesiástico, el debate toma un cariz nuevo en el momento en que la canciller interviene en él: “Con sus declaraciones, la canciller no solo se sitúa –así comenta el Corriere della Sera milanés, el día 4– a la cabeza de los críticos del Vaticano, que tanto se han multiplicado en Alemania durante los últimos días, sino que ha llevado una cuestión religiosa al campo político”. Ante la injerencia de la jefa del ejecutivo alemán, el Vaticano reaccionó con incomprensión. Después de una conversación mantenida durante la audiencia general del miércoles 4 de febrero, Georg Brunnhuber –parlamentario del Bundestag por el partido cristiano-demócrata CDU– declaró a Financial Times de Alemania que el Papa se mostró horrorizado por la reacción que se había producido en su país: “En el Vaticano se tiene la impresión de que están saliendo a la superficie todos los resentimientos anticatólicos que estaban dormidos”.

Brunnhuber no ha sido el único político en declarar que “el Papa sabe lo que hace”, como se expresó el conocido parlamentario cristiano-social (CSU) Norbert Geis, para concluir que Angela Merkel se había equivocado al hacer esas declaraciones. Frente al diarioMitteldeutsche Zeitung, Geis continuaba: “Al parecer, no estaba informada de que el Papa ya había hecho una declaración clara el miércoles pasado”. Otro miembro del Bundestag, Bernd Posselt, rogó a la canciller que no quisiera hacer de “maestra del Papa”; que si bien se han de solucionar ciertos problemas en la curia romana, eso no es de la incumbencia de Merkel: esta debería “ocuparse más bien de que en la coalición de Gobierno en Berlín se tuvieran más en cuenta principios cristianos, cosa más que necesaria en la política social y familiar, en la protección de la vida y en la bioética”.

Imputaciones maliciosas”

Sin embargo, el político de mayor rango que ha intervenido en el debate es el presidente del Bundestag, Norbert Lammert –protocolariamente, el segundo cargo público en Alemania, después del Presidente de la República, y por delante del (o de la) Canciller–. En una entrevista concedida a la edición online del diario Hamburger Abendblatt, Lammert decía: “Las imputaciones que se hacen ahora al Papa son sencillamente maliciosas o, en cualquier caso, poco honradas”. Preguntado por su opinión sobre la intervención de la canciller, Lammert dijo: “Lo que no supone ayuda alguna para solucionar el problema es exigir públicamente al Vaticano cómo ha de comportarse”.

Con su injerencia, Merkel ha provocado un rechazo no solo entre políticos, sino también en un buen sector de la prensa; así, en un periódico liberal y nada sospechoso de defender a la Iglesia como Die Zeit, Ludwig Greven escribía en un artículo de opinión: “Por supuesto que los alemanes y el gobierno alemán son especialmente sensibles cuando se trata de negar el genocidio de los judíos, pues esos crímenes de lesa humanidad los llevaron a cabo, en definitiva, alemanes y en nombre de Alemania; por tanto, negar el holocausto en nuestro país está penado como delito; por ello se excitan e irritan sobre todo cristianos alemanes por esta decisión –obviamente equivocada– de Benedicto, porque es un ‘Papa alemán’. Sin embargo, se trata de una decisión interna de la Iglesia, en la que la política no debería injerirse. Además, las declaraciones de la canciller tienen bastante poco valor, porque el debate hace ya tiempo que se está manteniendo. A su vez, esto significa: no solo son inoportunas, sino además completamente innecesarias”.

No sorprende, pues, que también en la población la opinión esté claramente definida: una encuesta del diario Die Welt (con toda la precaución que ha de tenerse en dichas encuestas online) arroja un resultado diáfano: mientras que para un 35 % “es importante que la canciller tome postura”, el 65 % vota por la respuesta: “Merkel no debería entrometerse”.

Por todo esto, tampoco sorprende que Angela Merkel se haya apresurado –en la tarde del 5 de febrero– a elogiar el esclarecimiento llevado a cabo por parte del Vaticano. Así, en una declaración, la Secretaría de Estado manifestaba: “El obispo Williamson tendrá que distanciarse públicamente, de un modo absolutamente inequívoco, de sus posiciones en relación con la shoah, para obtener en la Iglesia la admisión al episcopado”. Angela Merkel calificó dicha declaración de “importante y buena señal”.

Ahora bien, con esa satisfacción por parte de la canciller parece no haberse acabado el “caso” para la política. Apenas informaba la radio WDR sobre las nuevas declaraciones de Merkel, saltaba a la palestra una política de la oposición, la “verde” Renate Künast, para manifestar que la Canciller reaccionaba sencillamente no por interés, sino por el ambiente reinante en la población. Estamos en plena campaña electoral: el próximo Parlamento (Bundestag) se elige el 27 de septiembre.


lunes, 4 de mayo de 2009

El levantamiento de la excomunión a los obispos lefebvrianos

El levantamiento de la excomunión a los obispos lefebvrianos

Firmado por Diego Contreras Fecha: 27 Enero 2009
Roma.

La noticia del levantamiento de la excomunión a los cuatro obispos ordenados por el cismático Marcel Lefebvre, en julio de 1988, que integran la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, estuvo acompañada por la polémica a propósito de las declaraciones de uno de ellos, realizadas meses antes, en las que negaba la existencia del Holocausto judío.
“El Papa quita la excomunión a un obispo antisemita”, titularon algunos medios informativos, casi dando a entender que existía una relación entre el perdón y el antisemitismo, o bien interpretando la supresión de la sanción como si se tratase de un premio. De este modo, quedó en segundo plano la reflexión sobre el significado de ese gesto de Benedicto XVI, que supone un paso importante en la dirección de sanar el doloroso cisma surgido a raíz del Concilio Vaticano II, de cuyo anuncio se cumplen 50 años. También fue particularmente simbólico el hecho de que el decreto se publicara durante la semana de oración por la unidad de los cristianos.
El levantamiento de la excomunión está contenido en un decreto de la Congregación para los Obispos, firmado el pasado 21 de enero. Con este gesto, el Papa acogió la nueva petición formulada por el superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Mons. Bernard Fellay, en una carta del 15 de diciembre de 2008, escrita también en nombre de los otros tres obispos, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta.
En esa carta, Fellay manifestaba al Santo Padre la voluntad de “ser y permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio del Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Nosotros aceptamos todas sus enseñanzas con ánimo filial. Creemos firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas y por ello nos hace sufrir tanto la actual situación”.
Aceptar el Vaticano II
Es bien sabido que Benedicto XVI ha tratado por todos los medios, desde su época de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de sanar esta división. Una muestra clara es que incluso –a los pocos meses de su elección como Papa– recibió en su residencia a monseñor Fellay. La aprobación, en julio de 2007, de la posibilidad de que se pueda celebrar la misa con el llamado rito antiguo, el misal de S. Pío V reformado por Juan XXIII en 1962, iba también en esa dirección.
Si el levantamiento de la excomunión es un paso significativo hacia la unidad, aún quedan pendientes otras muchas cuestiones. Por un lado, los seguidores de Lefebvre no han dicho claramente si aceptan “todo” el Vaticano II. Es significativo que en el comunicado con el que manifiestan su agradecimiento al Papa por la medida, eviten ser explícitos en ese punto y se limiten a subrayar que en las próximas reuniones con la Santa Sede la Fraternidad tendrá la oportunidad de “exponer las razones doctrinales de fondo que ella estima ser el origen de las dificultades actuales de la Iglesia”.
Pero las dificultades también se encuentran en cómo el episcopado, especialmente el francés, acogerá esta decisión del Papa, y si manifestarán o no la misma magnanimidad que ha mostrado Benedicto XVI. Eso supondrá, en alguna medida, hacer algo de autocrítica, especialmente a propósito del proceso de renovación litúrgica llevado a cabo en Francia (y en otros países), con algunos aspectos discutibles que provocaron, por rechazo, un endurecimiento de las posturas tradicionalistas encarnadas por los seguidores de Lefebvre. A eso habría que añadir el actual estado de debilidad del catolicismo francés, como muestra el hecho de que el pasado año los nuevos seminaristas fueron 120 para un total de 91 diócesis (40 de esos candidatos proceden de comunidades de “sensibilidad tradicional”).
Se puede discutir sobre la oportunidad de levantar la excomunión precisamente en estas circunstancias, cuando uno de los beneficiados –el inglés, Richard Williamson, de 69 años, procedente del anglicanismo– todavía es recordado por unas declaraciones antisemitas (de las que, por otra parte, se ha distanciado la misma Fraternidad).
No hace falta insistir en que las razones por las que el Papa ha retirado la excomunión son de tipo teológico y no tienen nada que ver con las absurdas opiniones personales de Mons. Williamson. En realidad, cabría darle la vuelta al argumento: esas ideas negacionistas son características de una mentalidad “complotista”, propias de grupos cerrados, que el proceso de unidad contribuiría decididamente a eliminar.

martes, 7 de abril de 2009

Itinerario del movimiento lefebvriano. Del cisma a la reconciliación

El Papa ha escrito una carta a los obispos explicando sus últimas
decisiones sobre los lefebvrianos, próximamente publicaré la carta, pero
antes expongo este Aceprensa que explica lo que fue el cisma de
Lefebre,esencial para entender todo este asunto.


Itinerario del movimiento lefebvriano
Del cisma a la reconciliación

Firmado por Aceprensa
Fecha: 27 Enero 2009

Mons. Marcel Lefebvre participó en el Concilio Vaticano II, y aunque
suscribió todos los documentos aprobados por la asamblea, se distinguió
por sus reparos a varios puntos, en los que veía deslizamientos
contrarios a la doctrina y a la tradición católica. Los principales
motivos de disconformidad eran las declaraciones conciliares sobre
libertad religiosa y ecumenismo, la enseñanza sobre colegialidad
episcopal y la reforma litúrgica.

Como señaló el entonces cardenal Joseph Ratzinger en el libro Informe
sobre la fe (1985), las objeciones tradicionalistas procedían de una
mala comprensión del Concilio, que en realidad no había roto con la
tradición. Pero la difusión de interpretaciones y aplicaciones abusivas
de la doctrina y la liturgia conciliares dio a Lefebvre y a muchos otros
un aparente confirmación de que el mal procedía del Concilio mismo y de
la autoridad de la Iglesia.

En 1970, Lefebvre renuncia a su sede episcopal de Tulle, por
incompatibilidad con los demás obispos franceses, y se dedica a
organizar un movimiento tradicionalista. Ese mismo año fundó en Suiza la
Fraternidad Sacerdotal Internacional San Pío X, que recibió la
aprobación temporal, por seis años, del obispo de Lausana, y al año
siguiente un documento de alabanza de la Congregación para el Clero.

Pero Lefebvre sube el tono de sus críticas, con fuertes ataques al
Concilio y a Pablo VI, y las publica en su libro Habla un obispo (1974).
Por eso, en 1975 la Santa Sede hace que se retire la aprobación de la
Fraternidad y ordena a Lefebvre cerrar el seminario que había
constituido en Êcone (Suiza). Lefebvre recurre, pero no se retracta, y
en 1976, contra la expresa advertencia del Papa, ordena 17 sacerdotes de
la Fraternidad, lo que le acarrea la suspensión a divinis.

Acercamiento y ruptura

Por entonces ya resultaba claro el influjo del factor personal, que
hacía muy difícil la reconciliación con Pablo VI y su curia. En 1978,
Lefebvre ve más posibilidades de entendimiento con Juan Pablo II, recién
elegido, con quien se entrevista en noviembre. El Papa dispone que se
reanude el diálogo entre la Fraternidad y la Congregación para la
Doctrina de la Fe, cosa que se hace, aunque Lefebvre no deja de verter
declaraciones hostiles.

En 1984, Juan Pablo II decide que se pueda dar un indulto para que los
amantes de la liturgia antigua la celebren legítimamente, y pide a los
obispos que hagan uso generoso de esta facultad, sin exigir más
condiciones que el reconocimiento de la validez de la liturgia nueva.
Aunque la cuestión litúrgica sea el punto de fricción más llamativo, las
diferencias decisivas eran de naturaleza doctrinal. Sin embargo, la
Santa Sede sabía que el distanciamiento respecto de la Iglesia, en
muchos seguidores de Lefebvre, no obedecía tanto a razones teológicas
como de sensibilidad. En palabras del cardenal Édouard Gagnon, que en
1987 realizó, por encargo de Juan Pablo II, una visita apostólica a las
instituciones de Lefebvre: "Muchos que están con Lefèvbre no comparten
sus opiniones: le siguen solo porque encuentran en sus comunidades una
práctica espiritual que no existe ya en otros sitios".

El indulto pretendía quitar un importante obstáculo psicológico para
facilitar el diálogo en los temas de fondo. Así, en mayo de 1988, tras
sesiones de trabajo conjuntas entre teólogos de la Fraternidad y de la
Congregación, Lefebvre se reunió con el cardenal Ratzinger y aceptó
firmar un protocolo con vistas a lograr la plena comunión con la
Iglesia. En ese documento Lefebvre declaraba aceptar ciertos puntos
esenciales del magisterio conciliar y se comprometía a un diálogo para
aclarar aquellos otros que a su juicio no concordaban con la tradición.
Por su parte, la Santa Sede prepararía un proyecto para regularizar la
situación de la Fraternidad dándole un estatuto jurídico conforme a las
normas canónicas, y sugeriría al Papa que nombrase obispo a un sacerdote
tradicionalista.

Juan Pablo II se mostró dispuesto a hacerlo de manera que el nuevo
obispo pudiera ser consagrado en agosto de ese mismo año, siempre que
primero Lefebvre le dirigiera una petición expresa de reconciliación
según el protocolo firmado.

Pero Lefebvre se echó atrás un día después de firmar, y anunció que el
30 de junio ordenaría cuatro obispos elegidos por él, sin cumplir la
condición exigida por el Papa. Así lo hizo, lo que supuso hacer un cisma
e incurrir en excomunión, junto con los cuatro obispos que consagró. Más
tarde, cuando Lefebvre estaba próximo a morir, Juan Pablo II le ofreció
levantarle la excomunión si daba una muestra de arrepentimiento, pero el
obispo falleció el 25 de marzo de 1991 sin reconciliarse con la Santa Sede.

Facilidades para volver

Tras el cisma, Juan Pablo II constituyó la comisión Ecclesia Dei, para
facilitar el retorno de los lefebvrianos que quisieran recuperar la
comunión. Para ellos se creó la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, un
instituto de derecho pontificio en el que pueden integrarse sacerdotes
tradicionalistas, con permiso para usar el rito antiguo. En 1998, unos
diez mil lefebvrianos que se habían reconciliado con la Iglesia
peregrinaron a Roma y fueron recibidos por el Papa.

En 2002 volvió a la unión con Roma una comunidad lefebvriana entera, la
Unión Sacerdotal de San Juan María Vianney, establecida en Brasil, que
contaba con 26 sacerdotes y unos 28.000 laicos. El año anterior, su
cabeza, el obispo Licinio Rangel, que había sido ordenado por los que
consagró Lefebvre en 1988, había escrito al Papa para pedirle la
readmisión y declarar su pleno reconocimiento de la autoridad
pontificia. Juan Pablo II aceptó la solicitud, levantó la excomunión a
Rangel y los sacerdotes, y erigió la Unión en administración apostólica
dependiente de la Santa Sede, con facultad para celebrar la liturgia
previa al Vaticano II.

Mientras el trabajo de la comisión Ecclesia Dei y la aplicación del
indulto de 1984 siguió logrando el paulatino retorno de
tradicionalistas, la Fraternidad fundada por Lefebvre tardó más en dar
algún signo de acercamiento. En 2005 el presidente, Bernard Fellay –uno
de los cuatro obispos consagrados por Lefebvre–, se entrevistó con
Benedicto XVI. Quedaron claras las diferencias, pero se acordó proceder
gradualmente para solventarlas.

Fue bien acogida por los tradicionalistas la decisión de Benedicto XVI,
promulgada en la carta apostólica Summorum Pontificum (2007), de
autorizar de modo general, como modo extraordinario de celebrar la misa,
la liturgia antigua según la última versión, aprobada por Juan XXIII en
1962.

Aceprensa

Fco.,
Faguilar le comenta:
El Papa ha escrito una carta a los obispos explicando sus últimas decisiones sobre los lefebrianos, próximamente publicaré la carta, pero antes expongo este aceprensa que explica lo que fue el cisma de Lefebre,esencial para entender la carta.
y le invita a leer un artículo de ACEPRENSA. Para leerlo acceda a la URL:

http://www.aceprensa.com/articulos/2009/jan/27/del-cisma-la-reconciliacion/

Saludos,
Aceprensa S.A
http://www.aceprensa.com

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domingo, 18 de enero de 2009

Cambio de cuenta de correo

Hola a todos:

                           El grupo Lycos suspende su actividad de correos, por lo que me veo obligado a cambiar a esta nueva dirección y a comunicároslo de forma colectiva.

Saludos.   

nueva dirección :faguilarv@gmail.com