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domingo, 23 de marzo de 2008

China mantendrá la política del hijo único

Hay señales claras de debate en el seno del Partido
Firmado por Aceprensa Fecha: 13 Marzo 2008

El ministro de la Comisión Nacional de Planificación Familiar y Población, de China, ha desautorizado las afirmaciones hechas por su viceministra Zhao Baige sobre un posible fin de la política del hijo único (ver Aceprensa 30/08). Zhao aseguró la semana pasada que el envejecimiento de la población china “preocupa” y aseguró que el gobierno estudiaba posibles cambios de estrategia. Tanto ella como otros responsables de la Comisión de Planificación Familiar habían anunciado la posibilidad de que la ley se derogara durante el pleno anual de la Asamblea Nacional Popular, que se celebra estos días.
Todo parece haber quedado en una mera especulación, pues el ministro Zhang Weiqing, en una entrevista concedida a China Daily y publicada el 10 de marzo, afirmó que la política de un único hijo “ha demostrado ser adecuada para la situación china y debe mantenerse para asegurar un crecimiento demográfico equilibrado y estable”. “Si abandonamos la política de hijo único –añadió–, podrían producirse importantes fluctuaciones en el crecimiento de la población”.
No obstante, los mensajes contradictorios que llegan con ocasión del pleno del parlamento nominal quizá sean un reflejo del debate existente en el interior del Partido. Mientras algunos altos funcionarios anunciaban un posible replanteamiento de la ley, otros endurecían las sanciones a quienes la incumplían.
Es significativo que en el mes de enero las autoridades del Partido Comunista en la provincia de Hubei expulsaron a 500 militantes por violar la política de hijo único. Muchos de esos afiliados actuaban de modo pragmático, y ante el creciente bienestar y poder adquisitivo, fruto del desarrollo económico, optaron por arriesgar: prefirieron tener más hijos y pagar las multas correspondientes. La expulsión del Partido es un golpe duro, pues en China supone perder las relaciones sociales, indispensables para alcanzar un cierto status.
Los partidarios de las estrategias antinatalistas estiman que aunque sólo aumentase a dos el número de hijos permitidos, el aumento de la población supondría el desbordamiento de escuelas, hospitales y otros servicios públicos, que ya están actualmente en muy deficiente estado. Pero también hay quienes opinan que, en el fondo, existen motivaciones relacionadas con el prestigio social. Poner fin a las rígidas medidas antinatalistas supondría una gran humillación para las madres que han sufrido abortos o esterilizaciones forzadas: un aspecto que hay que tener en cuenta en una sociedad muy preocupada con el llamado mianzi, o miedo a quedar mal.
En cualquier caso, por estas u otras razones, el gobierno ha decidido anunciar que la política del hijo único se mantendrá al menos durante los próximos diez años. En ese tiempo, según Zhang, alcanzan la edad de casarse y de tener hijos una cohorte muy numerosa de jóvenes chinos.
En la escena internacional, la política de hijo único cuenta con el apoyo del Fondo de Población de la ONU (UNFPA), financiado principalmente por países europeos. La administración Bush decidió en 2002 retener la aportación de EE.UU. al Fondo –195 millones de dólares–, en virtud de una disposición que prohíbe destinar dinero federal a organizaciones que “apoyen o participen en la gestión de programas de aborto coercitivo o esterilización involuntaria”.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Aun sin aumentar el gasto en enseñanza, los países pueden lograr mejoras sustanciales

Las buenas prácticas de las escuelas eficientes
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Igual que hay pacientes que van al médico de la Seguridad Social para obtener una receta, cuando se trata de mejorar la educación políticos y sindicatos recurren a la receta fácil de pedir un aumento del gasto. Pero antes de gastar más, hay que evaluar si se puede sacar más partido al gasto actual. Un estudio comparativo entre los países de la OCDE sobre la eficiencia en la enseñanza primaria y secundaria, encuentra que hay grandes diferencias entre países y que, aun sin aumentar el gasto, puede haber mejoras sustanciales.
Firmado por Aceprensa Fecha: 12 Marzo 2008
El tema de la eficiencia de la escuela se trata en uno de los capítulos del informe1 de la OCDE Going for Growth 2008, como uno de los factores que influyen en el crecimiento económico.
El informe recuerda que el gasto por alumno en la enseñanza primaria y secundaria ha crecido rápidamente en los últimos diez años, hasta alcanzar como media un 3% del PIB en los países de la OCDE y casi un 10% del gasto público. Pero aún queda mucho por hacer para aprovechar bien esos recursos. Tras evaluar la eficiencia del gasto en esos niveles de enseñanza, los principales resultados del informe son:
– El grado de eficiencia varía mucho de un país a otro, y de una escuela a otra dentro del mismo país. Si una escuela nacional tipo adoptase las prácticas de las escuelas más eficientes de la OCDE, podría ganar entre un 20% y un 40% de eficiencia. Entre los países que podrían ganar más, por ser ahora más ineficientes, están Noruega, Grecia, Islandia, Estados Unidos y Hungría.
– La eficiencia en el gasto público en enseñanza depende en buena parte de factores institucionales. En particular, el informe destaca la importancia de las regulaciones sobre la libre elección de escuela, la transparencia sobre los resultados de cada centro, los mecanismos de gestión del presupuesto por objetivos específicos, y el grado de autonomía reconocido a la dirección del centro.
– Los resultados en los tests PISA de los alumnos de un centro tipo son inferiores en un 20% a los que podrían obtenerse si los recursos se utilizaran con tanta eficacia como en las mejores escuelas.
Cómo medir la eficiencia
Pero ¿cómo mide este informe la eficiencia de la escuelas?
Los resultados obtenidos (output) son las puntuaciones medias de cada centro escolar en los tests del informe PISA 2003, sobre comprensión lectora, matemáticas y ciencias (hay otra edición más reciente del informe PISA, la de 2006, pero no se ha utilizado aquí).
Para valorar la eficiencia, se comparan estos resultados con los siguientes factores o recursos utilizados (inputs): profesores y ordenadores disponibles por cada 100 alumnos, el estatus socioeconómico del alumno y la lengua hablada en casa del alumno medio, a fin de tener en cuenta la disponibilidad de recursos educativos en la familia y ciertos obstáculos lingüísticos al éxito escolar. Es decir, no es lo mismo una escuela con hijos de padres universitarios nacionales que otra donde hay una importante proporción de hijos de inmigrantes que hablan otra lengua en casa.
Con estos indicadores, destacan por su eficiencia entre 29 países de la OCDE las escuelas de Corea, Japón, Alemania, Finlandia, Holanda y Bélgica (Flandes). España se queda a la mitad de la tabla.
La libre elección favorece la eficiencia
¿Qué pueden hacer las políticas públicas para mejorar la eficiencia de la escuela? El informe subraya cómo influyen las prácticas sobre la elección de escuela, la asignación de recursos y la gestión del presupuesto.
La escuela no es una excepción a la idea de que “la libre elección del usuario constituye un poderoso motor de la eficiencia”, según subraya el informe. Cuando se deja a las familias elegir entre los centros escolares, estos responden mejor a sus necesidades, “siempre que el gasto público siga al usuario”, idea que satisfará a los partidarios del cheque escolar.
Entre los países que dejan más libertad de elección a los usuarios, el informe destaca a Bélgica, Holanda y España, tres países con un amplio sector de escuelas privadas, y donde los usuarios pueden elegir entre escuelas privadas y estatales, y también entre las públicas.
De todos modos, la situación española es más matizable si se tiene en cuenta que la libertad de elección en la enseñanza pública y concertada está muy condicionada por la zonificación. El informe advierte que las fórmulas de reparto de los alumnos según el lugar de residencia limitan la libertad de elección en numerosos países, y “un análisis empírico de la OCDE muestra que estas fórmulas van asociadas con mayores niveles de ineficiencia.”
“Los resultados empíricos indican igualmente –sigue diciendo el informe– que los centros privados que reciben fondos públicos tienden a emplear sus recursos de manera más eficiente que las escuelas públicas”. Aplicado esto a la situación española, podría decirse que la enseñanza concertada es un magnífico negocio para el Estado, pues no solo le ahorra la inversión y una buena parte del coste del puesto escolar, sino que además utiliza los fondos recibidos con mayor eficiencia.
Conocer los resultados de las escuelas
Otra faceta de la libre elección es que el usuario pueda tener informaciones comparativas sobre los resultados de las escuelas. Esta evaluación comparativa, dice el informe, “puede contribuir a definir las mejores prácticas y, cuando va unida a la libertad de elección de los usuarios, puede aumentar la presión competitiva y mejorar así la oferta de servicios”. Algunos países –Gran Bretaña, Holanda, Islandia, Hungría– ofrecen toda una batería de indicadores sobre los resultados de las escuelas, mientras que en España la evaluación comparativa apenas se practica. Algo se ha intentado hacer en la Comunidad de Madrid, con las protestas de los sindicatos de profesores de la enseñanza pública.
El informe destaca las ventajas de un marco más competitivo en la enseñanza. Pero advierte que para que la mayor libertad de elección de los usuarios no agrave las distancias entre las escuelas más demandadas y las otras, habría que prever mecanismos de ayuda a los centros con mayores dificultades.
Más margen de autonomía a la dirección
Otro factor que contribuye a mejorar la eficiencia es elaborar presupuestos dirigidos a obtener resultados específicos, en lugar de centrarse solo en objetivos financieros. Esta estrategia exige establecer unos objetivos claros y poner en práctica un sistema fiable de recompensas y de penalizaciones.
Con objetivos bien definidos e incitaciones a realizarlos, habría que reconocer a la escuela una amplia autonomía de gestión, dice el informe. La autonomía de gestión comprende especialmente el margen de maniobra reconocido a los directores de centros para gestionar los recursos humanos, fijar los salarios, repartir el presupuesto, definir los métodos pedagógicos y subcontratar ciertas actividades.
Todo esto puede parecer revolucionario para las rutinas de la escuela pública, aunque sea lo habitual en la privada. Pero quizá sea la sacudida que necesita el sistema para ganar en eficacia, aun sin gastar más. Los datos empíricos recogidos por la OCDE le permiten afirmar que “los centros escolares donde la dirección tiene más libertad para gestionar los recursos –en particular las decisiones sobre el personal– parecen estar mejor gestionados”.
Descentralización y adaptación de los recursos
¿La descentralización del sistema educativo favorece la eficiencia? El informe estima que sí, en la medida en que las necesidades educativas pueden variar de una región a otra, y los recursos deben adaptarse a las necesidades. Sin embargo, la descentralización puede provocar un aumento de los costes, si desemboca en una superposición de competencias entre los diferentes niveles de la administración.
Otro indicador de la eficiencia es que los recursos estén bien adaptados a las necesidades específicas. En este punto, el informe propugna que en la financiación de los centros escolares se tenga en cuenta las mayores necesidades de las escuelas que deben superar obstáculos especiales, como las dificultades lingüísticas de los alumnos.
No se manifiesta a favor, en cambio, del reparto de alumnos por grupos de nivel, aunque esta práctica esté muy difundida en numerosos países de la OCDE, en particular en los anglosajones. El informe mantiene que “los centros donde esta práctica es sistemática y concierne a todas las clases, son menos eficientes que aquellos otros que no aplican este método o que solo lo aplican parcialmente”.
El mantenimiento de escuelas con poco alumnado es también ineficiente, aunque a veces se haga para salvaguardar la vida de los pueblos. Si así se decide por motivos políticos, hay que tener en cuenta que esto se hace al precio de una menor eficiencia y de peores resultados escolares. El informe aboga por que un centro escolar alcance al menos la talla del centro medio de una ciudad pequeña de 3.000 a 15.000 habitantes.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Lo que el Papa iba a decir en "La Sapienza"

El Papa pide a la Universidad que mantenga la sensibilidad por la verdadFirmado por Aceprensa Fecha: 23 Enero 2008Doscientas mil personas –una cifra récord– se reunieron el 20 de enero en la plaza de San Pedro para acompañar al Papa en el tradicional Angelus dominical. La multitud de fieles expresaba de este modo su apoyo a Benedicto XVI en esta semana después de que se viera obligado a anular su visita a la Universidad de La Sapienza.“Por desgracia –afirmó el Papa–, como es sabido, el clima que se había creado ha hecho inoportuna mi presencia en la ceremonia. A pesar mío, desistí de acudir a la invitación, pero de todos modos he querido enviar el texto que había preparado para esa ocasión. Con el ambiente universitario, que durante largos años fue mi mundo, me unen el amor por la búsqueda de la verdad, por el diálogo franco y respetuoso de las respectivas posiciones”.Al inicio de la que iba a ser su intervención en el ateneo romano, Benedicto XVI explica su concepción de la institución universitaria: “Pienso que puede decirse que el verdadero e íntimo origen de la Universidad está en el anhelo de conocimiento que es propio del ser humano, que quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere verdad (…). Es este el impulso con el que ha nacido la Universidad occidental”. Una gran empresa en la que se ve enseguida implicado el espíritu cristiano: “El interrogarse de la razón sobre Dios, sobre la naturaleza y el sentido del ser humano, no significaba –para los cristianos– ausencia de religiosidad, sino que muy al contrario formaba parte de su modo de ser religioso”. Su concepto de religión incluye la “búsqueda fatigosa de la razón por alcanzar el conocimiento de la verdad” y por ello “podía, es más, debía, en el ámbito de la fe cristiana, del mundo cristiano, nacer la Universidad”.Al referirse a ese proceso de búsqueda de la verdad, el Papa aclara que “la verdad significa más que el saber: tiene como objetivo el conocimiento del bien”. No se trata tampoco de una verdad simplemente teórica. La Universidad nació con vocación práctica, con el deseo claro de atenerse a la realidad y resolver problemas de la existencia cotidiana. Explica Benedicto XVI cómo las primeras cuatro facultades de la Universidad medieval (medicina, jurisprudencia, filosofía y teología) buscaban siempre esa correlación entre teoría y praxis. En este punto, destaca el Papa el papel que el medievo otorga a las facultades de filosofía y teología: “A ellas les era confiada la investigación sobre el ser humano en su totalidad, y con ello el tener siempre viva la sensibilidad por la verdad (…), no permitir que el hombre se distraiga en su búsqueda de la verdad”.En los tiempos más recientes, la Universidad se enriquece con nuevos ámbitos del saber (las ciencias naturales, la investigación histórica, las humanidades...). “El peligro del mundo occidental –alerta el Papa– es que el hombre, precisamente a la vista de la grandeza de su saber y de su poder, se rinda ante la cuestión de la verdad”, cediendo a la “tensión de los intereses y el atractivo de la utilidad” y considerando estos como criterio último.Semejante situación tiene unos efectos devastadores sobre la filosofía y la teología: “Existe el peligro que la filosofía, no sintiéndose capaz de cumplir con su verdadera ambición, se degrade en positivismo; y que la teología (…) venga confinada a la esfera privada de un grupo más o menos grande”. De ocurrir esto, “la razón se vuelve sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana y se reseca como un árbol cuyas raíces no alcanzan ya las aguas que le dan vida (…). Aplicado a la cultura europea, esto significa que si ésta quiere autoconstituirse solamente sobre el círculo de sus propias argumentaciones lo que en un momento dado le convence, y –preocupada por su laicidad– se separa de las raíces de las que vive, entonces no llega a ser más razonable y más pura, sino que se descompone y se hace añicos”.Ante este panorama, Benedicto XVI se plantea: ¿qué puede decir el Papa a la Universidad? “Sin duda –afirma–, no debe buscar imponer a los demás la fe de modo autoritario”, sino más bien “mantener siempre despierta la sensibilidad por la verdad; invitar de nuevo a la razón a ponerse a la búsqueda de la verdad, del bien, de Dios y –en este camino– animarla a apreciar las útiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana y ver así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro”.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Un servicio de Google competirá con Wikipedia

Google ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo servicio en Internet que ofrecerá información de calidad, preparada por expertos, sobre una gran variedad de materias.
Firmado por Aceprensa Fecha: 26 Diciembre 2007
La iniciativa pretende emular a Wikipedia, la enciclopedia más utilizada en la web, al facilitar a los usuarios el acceso a una guía on line cualificada para conceptos de carácter científico, información médica, acontecimientos históricos, y otros aspectos relacionados con el ocio, el entretenimiento, etc.
La plataforma se construirá a partir de páginas web desarrolladas por los expertos, denominadas knols –palabra derivada del sustantivo inglés knowledge (conocimiento)– y que Google define como “unidad de conocimiento”. Según ha declarado a The Wall Street Journal (15-12-2007) uno de los vicepresidentes de la compañía, Ubi Manber, un knol es “lo primero que leería alguien interesado que busca ese término por primera vez”. Manber también explicó que Google no actuará como editor de cada entrada ni ejercerá control sobre los contenidos, que, en cualquier caso, además de recibir votos de los usuarios –de más a menos estrellas– estarán abiertos a sus comentarios, preguntas y sugerencias.
La particular enciclopedia que proyecta Google, ahora en fase de pruebas, tiene también una finalidad económica, puesto que proporcionará a la empresa un nuevo soporte en el que incorporar anuncios. Según Manber, habrá publicidad en las páginas si el autor así lo quiere y, en esos casos, Google compartirá importantes beneficios con el escritor. Google ha aclarado que pretende ser neutral y, por lo tanto, calificará todas las páginas con los mismos criterios, por lo que no falseará los resultados de los knols en sus buscadores ni les otorgará mejor calificación para obtener ventajas económicas de los anuncios.
La posibilidad de un competidor no parece preocupar demasiado al fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, ya que considera que la guía de Google se convertirá en una suma de blogs y no en una enciclopedia avalada por expertos, como se pretende. La clave del nuevo servicio de Google será encontrar autores capaces de redactar los contenidos con calidad y darles el realce que les corresponde, algo que Wikipedia no ofrece a sus colaboradores.

España: Los fraudes de las clínicas abortistas, al descubierto


La revelación sobre abortos ilegales despierta a la opinión pública y fuerza algunos cierres
Firmado por Aceprensa Fecha: 19 Diciembre 2007
La tradicional pasividad con que la opinión pública española recibía año tras año el constante aumento del número de abortos, se ha visto sacudida por la investigación judicial de los escandalosos abortos ilegales realizados en conocidas clínicas de Barcelona y de Madrid. Todo esto era sabido, pero de repente ha habido voluntad de perseguirlo.
El doctor Carlos Morín ha levantado una fortuna con el negocio del aborto en sus clínicas de Barcelona, de las que la más conocida es Ginemedex. Detenido y encarcelado gracias a una investigación de la Guardia Civil, la opinión pública ha conocido las irregularidades que impunemente se cometían en sus centros: informes firmados de antemano por el psiquiatra, abortos sin justificación legal y en embarazos avanzados, trituración de fetos esquivando la obligación de cremarlos o enterrarlos, abortos no declarados... ¿Es el caso de Morín algo excepcional? Los abusos investigados ahora en Madrid en la sucursal de Morín y en otra clínica llamada Mayrit, y las sospechas policiales sobre la clínica Isadora apuntan a lo que las asociaciones pro-vida han denunciado continuamente: el fraude de ley que de hecho se comete en España con el aborto.
El aborto en España es delito, pero está despenalizado en tres supuestos. Uno de ellos es el de peligro para la salud física o psíquica de la madre, en el que no hay límite temporal. Que la opinión pública se lleve las manos a la cabeza ahora porque entre los fetos abortados ilegalmente los había de hasta siete y ocho meses demuestra que se olvida con frecuencia este dato. Las últimas cifras, de 2005, dejan casi 91.700 abortos, lo que supone que uno de cada seis embarazos termina en aborto; en el 96,6% de los casos se invoca el riesgo para la salud física o psíquica de la madre. Como pocos médicos de la sanidad pública quieren intervenir en esto, el 97% de los abortos se realizan en centros privados, aunque no pocas veces el aborto se financia con fondos públicos (ver Aceprensa en Internet, 3-01-2007: “Uno de cada seis embarazos en España termina en aborto”).
Si tenemos en cuenta que estos centros se lucran con cada intervención, resulta como mínimo chocante que la ley permita a la clínica contratar a los psiquiatras que han de hacer los informes sobre el “riesgo para la salud psíquica” de la madre. Las investigaciones han demostrado que las clínicas cuentan con informes ya firmados por el médico en los que el espacio para el nombre de la paciente está en blanco. El resultado de esta impunidad es el turismo abortista desde el resto de Europa a España, como ya denunciaron reportajes de la televisión pública danesa y el diario británico Sunday Telegraph. La edad del feto no importaba, solo aumentaba el precio, que podía llegar a los 3.000 euros. Según los datos oficiales, el 88% de los abortos se realizan durante los tres primeros meses de gestación; pero los fraudes ahora descubiertos ponen en entredicho que las estadísticas oficiales reflejen la realidad.
Entre lo que parecen últimos coletazos de este encubrimiento generalizado del aborto ilegal se encuentran el comportamiento de la Consejería de Salud de la Generalitat de Cataluña y del Colegio de Médicos de Barcelona. Tras el reportaje del Sunday Telegraph en 2004, la consejería dijo que no veía irregularidades en las clínicas de Morín. En noviembre de 2006, después del reportaje de la televisión danesa, lo único que hizo fue sancionar al centro con 3.000 euros por faltas administrativas. Entonces, e-Cristians denunció a Morín ante el Colegio de Médicos barcelonés, pero la denuncia fue archivada y la entidad afirmó que no había responsabilidad deontológica.
Metamorfosis social y política
¿Qué ha variado para que ahora se lleve a la cárcel a los culpables? Es difícil saber cuál es la causa última de la transformación producida, si es que hay solo una, pero algunos signos indican que ese cambio es real. En los últimos años, cada vez que salen a la luz las cifras estadísticas anuales de abortos declarados, los medios de comunicación muestran su preocupación, aunque las soluciones que suelen proponer se han demostrado parte del problema. Un vistazo a los comentarios de los lectores en los diarios digitales confirma esta impresión de creciente alarma.
Manifestación de este cambio de mentalidad es que, después de que saltara a la luz pública el “caso Morín”, solo minorías sin peso se han atrevido a insinuar críticas a la detención o aprovechar la circunstancia para pedir el aborto libre. Incluso el PSOE ha sugerido que no incluirá modificaciones en la ley del aborto en su programa electoral para las elecciones de marzo. Y han aparecido artículos de denuncia, no solo entre los habituales defensores del respeto a la vida, sino también en articulistas partidarios de la legalización del aborto pero que ahora escriben “no es eso, no es eso”.
Esta vez diarios de alcance nacional, y en especial ABC y La Gaceta de los Negocios han seguido ampliando la información sobre los fraudes de las clínicas abortistas.
Es representativo el desaliento reflejado por la portavoz anónima de una clínica abortista (ABC, 13-12-2007), que echaba en cara “el silencio de las autoridades sanitarias. Nos están crucificando y ellos callados, cuando al fin y al cabo las clínicas privadas estamos, hablando claro, quitándole un marrón a la sanidad pública”.
La defensa de las clínicas abortistas ha sido decir que se está atacando un derecho de la mujer y que habría que reformar la ley actual porque “no da seguridad”. “Es fundamental que se cambie por una ley de plazos, la que hay en la mayoría de los países europeos. Lo ideal sería hasta las 12 semanas. Y, a partir de ahí, una ley de indicaciones como la que tenemos hasta ahora”, sostiene Eva Rodríguez Armario, presidenta de la asociación de clínicas acreditadas para el aborto (El País, 17-12-2007). Es decir, aborto libre en los tres primeros meses, sin renunciar a seguir invocando después los otros supuestos como hasta ahora. Lo que no explica es por qué vienen a abortar a España de otros países y no al revés.

La teoría de la secularización necesita unos retoques



Así erró Zaratustra
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La religión tenía que estar ya difunta o en estado agónico ante el avance de la modernidad. El hecho de que no haya ocurrido así en la mayor parte del mundo y que incluso en Occidente dé algunas muestras de revivir obliga a revisar la teoría convencional de la secularización. Así lo hace el filósofo canadiense Charles Taylor en su último libro. Por contraste, un reciente análisis de The Economist ilustra la dificultad de adaptar los viejos esquemas a las nuevas evidencias.
Firmado por Rafael Serrano Fecha: 19 Diciembre 2007
Según la teoría más extendida, la secularización es efecto necesario de la modernidad. La humanidad, desde sus orígenes, ha recurrido a Dios por ignorar las causas naturales de los fenómenos y ante la inseguridad y la miseria de la vida. A medida que la ciencia cubre las lagunas de nuestros conocimientos, la técnica aumenta el bienestar y vence las enfermedades, la religión retrocede.


Tres formas de secularización
En A Secular Age1, Charles Taylor (ver Aceprensa 56/07) señala que la secularización es un fenómeno complejo, que no responde a esa descripción lineal.
Taylor distingue tres sentidos del término secularización. El primero significa que la fe desaparece del espacio público y el fundamento de la convivencia política es secular. El segundo es el retroceso de la creencia y de la práctica religiosas entre la gente. Él añade uno más: la secularización entendida como “el paso desde una sociedad en que la creencia en Dios no es combatida ni problemática, a otra en que se entiende como una opción entre otras, y a menudo no la más fácil de tomar” (p. 3).
Los tres sentidos están estrechamente relacionados –sobre todo el segundo y el tercero–, pero no son iguales. Así, Estados Unidos –dice Taylor–, una de las primeras sociedades que implantó la separación entre Iglesia y Estado (primer sentido de secularización), presenta un índice relativamente elevado de creencia y práctica religiosas (está poco secularizado en el segundo sentido), pero eso no es la actitud “natural”, sino solo una posibilidad, desprestigiada en bastantes ámbitos (tercer sentido).
Religión como vivencia
Taylor dedica su análisis a la secularización en el tercer sentido porque así, al centrar la atención en las condiciones de la fe en cuanto vivencia, ilumina aspectos menos estudiados cuando se plantea el asunto en términos de doctrina. Como explica en la introducción, no le convencen las teorías que explican la secularización como una sustitución de la fe por otras ideas.
No ve ni que Darwin, por ejemplo, refute la religión, ni que la difusión de doctrinas modernas semejantes explique por sí sola el retroceso de la religión. No considera acertadas “esas historias de la modernidad en general, y de la secularidad en particular, que las explican como una pérdida, o abandono, o liberación, por parte de los seres humanos, de anteriores horizontes reductivos, o ilusiones, o limitaciones de conocimiento” (p. 22).
Frente a tales teorías, Taylor sostiene que “la modernidad occidental, incluida su secularidad, es fruto de nuevas invenciones, de mentalidades y prácticas de nueva creación, y no se puede explicar como si obedeciese a rasgos perennes de la vida humana” (ibid.). Advierte que la secularización que estudia, y las tesis que propone, se refieren solo a las sociedades de Occidente, aunque puedan tener alguna vigencia en otras partes del mundo.
Creyente en estado de busca
Un largo recorrido por la modernidad lleva a Taylor a examinar la experiencia religiosa actual. Pues no todo el efecto de la modernidad en la religión ha consistido en disminuirla: también la ha modificado. Y el influjo ha sido recíproco, primero porque la modernidad occidental –sostiene Taylor– tiene en el cristianismo una de sus fuentes. Así, una de las razones de que –contra el pronóstico de algunos– la religión perviva en la modernidad es que en algunos puntos sintoniza con fibras modernas. Otra razón es que representa una salida frente a ciertas tendencias de la modernidad que muchos sienten como negativas, por ejemplo, la preeminencia unilateral de la racionalidad científico-técnica.
El creyente típicamente moderno se considera un buscador. Es heredero de la revolución expresivista: por eso espera encontrar su propio camino personal y valora más la vivencia que la enseñanza. Quiere “una experiencia más directa de lo sagrado, mayor inmediatez, espontaneidad y profundidad espiritual”, en palabras de Wade Clark Roof (Spiritual Marketplace, 1999) que cita Taylor. A esto suele acompañar una alergia a lo institucional.
Hoy muchos llegan a distinguir entre espiritualidad y religión, como en estos comentarios de un norteamericano recogidos en el mismo libro de Roof: “Religión… es doctrina y tradición, doblar la rodilla… la religión te dice qué tienes que hacer y cuándo: cuándo arrodillarte, cuándo levantarte, todo eso; montones de reglas”. En cambio, “espiritualidad es un sentimiento interior, que puedes vivir como quiera que la percibas en tu mundo, en tu mente… es lo que entra en ti y te eleva y te mueve a ser mejor, una persona más abierta”. Taylor, por su parte, cita a un joven que visitó Taizé: “En Taizé no te dan la respuesta antes de que plantees la pregunta; sobre todo, toca a cada uno buscar su respuesta”.
La Iglesia, final del trayecto
Como advierte Taylor, esta religiosidad tiene el peligro de la superficialidad, de hacerse subjetivista, trivial, narcisista. Pero no necesariamente es así. Tampoco es toda la experiencia religiosa contemporánea, pues la religión “institucional” sigue viva, ofrece una vivencia comunitaria y festiva que también es muy propia de la modernidad (fuera del ámbito religioso se ve en los conciertos de rock), y puede ser el término de la búsqueda personal del expresivista contemporáneo.
En efecto, la secularización en el tercer sentido favorece que la creencia religiosa no sea fruto de la tradición o la inercia, sino una opción expresamente tomada, cosa muy moderna. De modo que el buscador puede reencontrar su originalidad en “las diversas formas de práctica espiritual a la que cada uno se siente atraído”, dice Taylor: “meditación, o alguna iniciativa de caridad, o un grupo de estudio, o una peregrinación, o alguna modalidad especial de oración, o una combinación de cosas semejantes” (p. 515).
“Desde luego, siempre ha existido una gama de formas de ese tipo –añade–, como extras optativos, para quienes ya están injertados primeramente en la práctica eclesial ordinaria. Pero ahora muchas veces ocurre al revés. Primero uno se siente atraído a una peregrinación, o a una Jornada Mundial de la Juventud, o un grupo de meditación, o a un taller de oración, y después, si avanza en la dirección adecuada, se encuentra injertado en la práctica ordinaria” (pp. 515-516).
Como se ve, la relación entre modernidad y religión no es simple ni unívoca. Ha traído una fuerte secularización, que Taylor estudia en la parte central y más extensa de su libro. Pero a la vez se observa que la fe, aunque herida, resiste, y en el terreno que pierde a menudo resurge luego de otra manera, con formas inesperadas u otras que parecen reediciones de creencias antiquísimas. Y aún está por ver si la secularización característica de Occidente, que es una parte cada vez menor de la humanidad, podrá tener la misma fuerza en el escenario futuro.
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(1) Charles Taylor. A Secular Age. Harvard University Press. Cambridge (Massachusetts) y Londres (2007). 874 págs. 39,95 $ / 25,95 £.