Vistas de página en total

martes, 20 de noviembre de 2007

Web del OPUS DEI en árabe

صفحة البداية | راسلنا | خريطة الموقع | بحث:
ما هي ال OPUS DEI أو "عمل الله" ؟ ألحبـر اسئلة متكررة


يختار لغة وبلد:

(" عمل الله") OPUS DEI عن
أرشيف
نشاط
المنـزلة في الكنيسة الكاثوليكيّة
أشخاص "عمل الله"
روح
مَكْتَبُ الاِسْتِعلاَمَات



إيجاد الله في الحياة العاديّة
"عمل الله" هي مؤسّسة في الكنيسة الكاثوليكيّة، أسّسها القدّيس خوسيماريّا إسكريفا دو بالاغير. رسالتها تقضي بنشر الفكرة أنّ العمل والظّروف العاديّة هي مناسبة للقاء الله، لخدمة الآخرين، وللمساهمة في تحسين المجتمع. إنّ "عمل الله" تتعاون مع الكنائس المحلّيّة، عارضة وسائل تنشئة مسيحيّة (دروس، رياضات، مرافقة روحيّة) لأناس يبغون تجديد حياتـهم الرّوحيّة ورسالتهم التبشيريّة.

مُبْرَز


صُوَرُ إهداء رعيّة خوسيماريّا في
ترأس المونسينيور أوغوستين غراسيا-غاسكو, رئيس أساقفة فالنسيا, الرّتبة الإحتفاليّة لإهداء المعبد للقدّيس خوسيماريّا, بحضور حبر "عمل الله", المونسينيور كزافيه إتشفاريّا, محاطاً بأكثر من أربعين كاهناً أبرشيّاً.


الحوار مع الله
أودّ، في تامّلنا اليوم، أن نتأكّد مرّة أخيرة، من ضرورة استعدادنا لنكون نفوسًا متأمّلة، في الشّارع، وفي وسط عملنا، وأن نغذّي مع الرّبّ حوارًا لا ينقطع طيلة النّهار. هذا هو الطّريق الوحيد إذا كنّا ندّعي السّير بإخلاص، على خطى المعلّم. أَصْدِقَاءُ الله 238

اخبار أُخْرَى

أمنا القديسة العذراء مريم

محبة الكنيسة

عن القدّيس خوسيماريّا
المؤسّس
صلاة
كتابات القديس خوسيماريا
الحوار مع الله [+]

مواقع خارجية ذات صلة
موقع الفاتيكان
كتابات مؤسس Opus Dei "عمل الله"
نشرة الهيئة الحبرية Opus Dei "عمل الله"


© 2007, مكتب اعلام هيئة Opus Dei "عمل الله" الحبرية على شبكة الانترنت
20/11/2007

martes, 13 de noviembre de 2007

Se está generando un pánico exagerado con el cambio climático




Bjørn Lomborg, autor de "El ecologista escéptico": "Se está generando un pánico exagerado con el cambio climático"



Bjørn Lomborg (Frederiksberg, Dinamarca, 1965) protagonizó una enorme polémica hace unos años con su libro "El ecologista escéptico", al cuestionar los principales postulados de las organizaciones ecologistas mediante estadísticas basadas en estudios científicos. Las críticas desde diversos ámbitos del ecologismo, la ciencia o la política no se hicieron esperar. Por ejemplo, Greenpeace llegó incluso a negar la antigua pertenencia de Lomborg a esta asociación, y un grupo de científicos le denunció al Comité Danés sobre Deshonestidad Científica, el cual emitió un fallo definitivo rechazando las quejas presentadas.
En cualquier caso, el debate generado por este profesor de la Escuela de Negocios de Copenhague le ha servido para hacer llegar a la opinión pública una visión crítica de los temas medioambientales, y para convertirse en una de las "50 estrellas de Europa" según la revista BussinessWeek o una de las "100 personas más influyentes del 2004" según la revista Time. Lomborg acaba de publicar el libro "Cool It", "una guía medioambiental escéptica para el cambio climático", que será próximamente traducida al español y publicada por la editorial Espasa, y que tampoco dejará a nadie indiferente.
Autor: Alex Fernández Muerza
Fecha de publicación: 24 de octubre de 2007
¿Cuáles son las principales conclusiones de su último libro?
El cambio climático es un desafío a nuestra civilización, pero no una catástrofe de proporciones gigantescas
Necesitamos una visión más realista del impacto del cambio climático. Se está hablando de que es inminente y dramático, pero no es así. Por ejemplo, Al Gore afirma que el nivel del mar subirá 6 metros, mientras que el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) afirma que subirá 30 centímetros, 20 veces menos. Tenemos que mirar el problema con perspectiva. Si echamos un vistazo a los últimos 150 años, el nivel del mar también ha subido 30 centímetros. Algo similar ocurre con la subida de temperatura, que tampoco es tan catastrófica como apuntan algunos. En definitiva, el cambio climático es un desafío a nuestra civilización, pero no una catástrofe de proporciones gigantescas.
Entonces, tampoco creerá que el cambio climático esté provocando el aumento de otros grandes problemas, como los desastres naturales.
Así es. Hablemos por ejemplo de los huracanes en Estados Unidos. Es cierto que su impacto se ha incrementado dramáticamente en los últimos años, pero el cambio climático no tiene la culpa, sino que mucha más gente vive ahora en zonas con riesgo de huracanes. El Protocolo de Kyoto no habría salvado a Nueva Orleans del Katrina. Sin embargo, sus desastrosas consecuencias se podrían haber evitado con una mejora en sus diques y su mantenimiento. Por ello, si queremos reducir el impacto de esta catástrofe natural, no tenemos que potenciar políticas contra el cambio climático, sino construir mejores edificios, mejores diques, etc.
Otro ejemplo es el de la malaria. Mucha gente cree que con el cambio climático va a aumentar el número de personas infectadas, y por eso hay que invertir en políticas contra el cambio climático. Sin embargo, se trata de una forma ineficiente de combatir el problema: El mismo dinero para políticas contra el cambio climático, invertido en políticas contra la malaria, puede salvar 36.000 personas de esta enfermedad.
¿Cómo habría que combatir el cambio climático?
Algunos de los datos de Al Gore son "incómodos". Exagerar los datos no es útil, se genera pánico entre la gente, y se destina dinero a unas políticas que no son las más necesarias
El problema es que se trata de algo caro. El Protocolo de Kyoto cuesta al año unos 180.000 millones de dólares. Incluso si todos los países llevaran a rajatabla los objetivos marcados por este protocolo, sólo se lograrían posponer los efectos del cambio climático siete días al final del siglo. Por ello, la cuestión es aplicar medidas más inteligentes y menos costosas económicamente. Una medida en este sentido es invertir más en I+D, en tecnologías energéticas, en energías renovables como el sol o el viento, en mejorar la eficiencia energética, en sistemas de captura de carbono. De esta forma, costaría dos veces menos y sería diez veces más eficaz. En definitiva, se conseguirían tecnologías medioambientalmente limpias cada vez más baratas y al alcance de todos, especialmente de chinos e indios.
¿Qué opina sobre la reciente concesión del premio Nobel de la Paz a Al Gore?
En realidad se trata de un premio compartido con el IPCC, y esto es bueno. El IPCC se encarga de buscar evidencias científicas que puedan ser utilizadas como base de políticas ambientales. En cuanto a Al Gore, algunos de sus datos son "incómodos" por sus métodos, como ya he dicho. Exagerar los datos no es útil, se genera pánico entre la gente, y se destina dinero a unas políticas que no son las más necesarias.
Si el cambio climático no es la prioridad, ¿en qué debería invertirse entonces el dinero?
Los ecologistas no están totalmente equivocados, y es bueno que existan. De lo que se trata es de saber si nos cuentan todos los puntos de vista, o si lo que nos dicen es exagerado y catastrofista
Según los resultados del Consenso de Copenhague (una iniciativa del gobierno danés y el propio Lomborg, con la participación de expertos, principalmente economistas, algunos de ellos premios Nobel), invertir en proyectos contra el cambio climático es poco efectivo puesto que sus efectos apenas se notarán y valdrán mucho dinero. En cambio, los proyectos que persigan la lucha contra el SIDA, la malaria y la malnutrición, deberían estar los primeros de la lista.
Usted ha criticado a las principales organizaciones ecologistas internacionales, como Greenpeace, el Instituto Worldwatch o la Unión Mundial para la Naturaleza (WWF). ¿Considera que sus afirmaciones están equivocadas?
Los ecologistas no están totalmente equivocados, y es bueno que existan. De lo que se trata es de saber si nos cuentan todos los puntos de vista, o si lo que nos dicen es exagerado y catastrofista. Pero no es un problema único de los ecologistas: Si se pregunta a los médicos en qué creen que es necesario invertir más, dirán que en hospitales; los profesores dirán que en escuelas; y los ecologistas, por tanto, en el medio ambiente. Por ello, para tomar buenas decisiones políticas, hay que escuchar más información, no sólo la que ofrecen los ecologistas.
¿Cuál es el papel de los consumidores en los asuntos medioambientales?
Debemos estar totalmente seguros de que las decisiones que toman los responsables políticos no se basan en el pánico o en evidencias insuficientes
Los consumidores no tienen en sus manos la solución de los grandes problemas medioambientales, sino los gobiernos. Por ello, como parte de las reglas de juego democráticas, debemos estar totalmente seguros de que las decisiones que toman los responsables políticos no se basan en el pánico o en evidencias insuficientes.
¿Qué opina sobre los alimentos "ecológicos"?
La mayoría de la gente cree que comprando alimentos con la etiqueta "ecológica" está favoreciendo a su salud y al medio ambiente. En realidad, la producción ecológica en ocasiones es mejor, pero a veces también es peor para el medio ambiente, cuando por ejemplo causa diferentes enfermedades en muchos animales. Además, la agricultura ecológica es menos productiva, por lo que si se quisiera aumentar su cantidad habría que cubrir más áreas naturales. Pero lo más importante: Como son más caros, la gente compraría menos frutas y verduras, por lo que se estaría limitando una de las vías más importantes de evitar cáncer.
Los biocombustibles han sido objeto de crítica en los últimos meses. ¿No son tan ecológicos como lo plantean sus defensores?
Los biocombustibles son una mala idea, una forma ineficiente de conseguir combustible, y una forma de encarecer los alimentos
En la actualidad son una mala idea, una forma ineficiente de conseguir combustible, y una forma de encarecer los alimentos. No obstante, hay buenas perspectivas con los de segunda generación.
¿Es optimista sobre el futuro de la humanidad y el medio ambiente?
Absolutamente. Sólo hay que fijarse en las mejoras producidas en los dos últimos siglos; también en el apartado medioambiental, en el que se han mejorado aspectos como la contaminación del aire. No obstante, no hay que olvidar los problemas de la actualidad, debidos principalmente a la pobreza y la falta de desarrollo. Por aquí tienen que venir los esfuerzos, para conseguir que las personas sean cada vez más ricas y no más pobres, lo cual no significa que haya que olvidarse del medio ambiente.
¿Te interesan nuestros contenidos? Suscríbete a nuestros boletines gratuitosIntroduce tu email para darte de alta en el boletín de "Lo mejor de la semana"
Opciones de navegación a otros contenidos
Ir a la portada de Medio ambiente
Ver más entrevistas
Fotografía de la persona entrevistada Bjørn Lomborg, autor de El Ecologista Escéptico. Foto: Emil Jupin.
Zona relacionada
Enviar a otra persona / Imprimir
Imprimir
Enviar a otra persona

//
Y además, otros contenidos que pueden interesarte...
Bunkering: la marea negra silenciosa 15/10/2007
¿La corriente continua potenciará la energía eólica? 24/09/2007
Energía mini-eolica 23/09/2007
Butanol, ¿el combustible del futuro? 16/09/2007
Juan Negrillo, representante de Al Gore en España 12/09/2007
¿Son ecológicos los biocombustibles? 8/09/2007
Hoy te ofrecemos en Medio ambiente...
ENTREVISTA
"Se sigue permitiendo la construcción de viviendas en zonas de inundación"
Jorge Olcina, climatólogo de la Universidad de Alicante >> Leer
Fotografías
"Curioso árbol"
Autor/a: Elena
[envía tus fotografías]
[ver todas las fotografías]
NOTICIAS [ver más noticias]
BioDiverCiudad, un proyecto para acercar a los ciudadanos la biodiversidad en el medio urbano 07/11/2007
El barco "Arctic Sunrise" de Greenpeace atraca finalmente en el puerto de Valencia 07/11/2007
Los promotores de un avión impulsado con energía solar esperan poder presentar el primer prototipo en 2008 07/11/2007
Los embalses se sitúan al 42,7% de su capacidad, un 0,6% menos que hace una semana 07/11/2007
Instan a las comunidades a adoptar medidas contra el uso ilegal de venenos 06/11/2007
El CSN estudiará el incidente del pasado domingo en la central nuclear de Almaraz II 06/11/2007
Primates en peligro
El 29% de los primates se enfrenta a una amenaza de extinción sin precedentes debido a la destrucción de los bosques tropicales y el comercio y la caza ilegales >> Leer

Introduce tu email para darte de alta
INFOGRAFÍA
Deshielo del permafrost ver infografía
EN LA REVISTA, noviembre 2007
El coral se muere
NATURALEZA
En imágenes: Custodios de la naturaleza
Pesca pirata
Muerte de los bosques
[leer más sobre Naturaleza]
ENERGÍA Y CIENCIA
Trenes híbridos
Bunkering: la marea negra silenciosa
[leer más sobre Energía y Ciencia]
MEDIO AMBIENTE URBANO
Reglamento del Ruido
Ley de Responsabilidad Ambiental
Bicicletas plegables
[leer más sobre Medio ambiente urbano]
Todos los Parques Naturales
Andalucía
Aragón
Asturias
Baleares
Canarias
Cantabria
Castilla La Mancha
Castilla y León
Cataluña
Comunidad Valenciana
Extremadura
Galicia
La Rioja
Madrid
Murcia
Navarra
País Vasco [Ver Guía Práctica de Parques Naturales]
Ongs medioambientales
Federacion Conocer y Proteger la Naturaleza
Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS)
Grupo Lobo de Euskadi/Euskadiko Otso Taldea
Amigos de Silva
Ordenadores Sin Fronteras
GEIB Grupo Especialista en Invasiones Biológicas [leer más]
ESCUELA DE RECICLAJE EN EL HOGAR
ver Escuelas del Consumidor
Recursos de esta página
Menús de navegación
Secciones de este web
0) { alreadySuscribed = true; }
// Si no esta suscrito, abrimos la popup
// if (!alreadySuscribed) {
popupAlreadyOpened = true;
myCookie.valor = cookieControl;
myCookie.write();
window.open('/web/es/gallery/boletin_consumer.popup.1/popup.html','PopUp','height=400,width=270,toolbar=no,menubar=no,statusbar=no,locationbar=no,resizable=no,directories=no');
// }
}
}
//-->
Secciones dentro de
Naturaleza
Energía y ciencia
Medio ambiente urbano
Tipos de contenido dentro de
Noticias
Artículos
Investigaciones
Entrevistas
Infografías
Fotografías
Tienes más información en nuestros sitios-web
EN LA REVISTA
Medio ambiente
Ver otras secciones
Tema de portada
Análisis de productos
Informe
Salud
Psicología
Miscelánea
Economía doméstica
Entrevista
Medio ambiente
Alimentación
Nuevas tecnologías
Consejos
Sentencias
Consultorio
GUÍAS PRÁCTICAS
Parques Naturales
Ver otras guías
Todo sobre mi bebé
Camino de santiago
Frutas
Mayores
Casi todo sobre mi mascota
Museos
ONG
Parques Naturales
Pescados y mariscos
Salud y alimentación
Salud y deporte
Sexo y salud
Trabajo y alimentación
Universidades
Verduras y hortalizas
ESCUELAS DEL CONSUMIDOR
Reciclaje en el hogar
Ver otras escuelas
Aprender a aprender
Dejar de fumar
Cuidar la espalda
Obesidad infantil
Reciclaje en el hogar
Seguridad alimentaria
Comprar vivienda

//

Otros servicios
Ir al web de Fundación Eroski
Accesibilidad
Titulares RSS
Hemeroteca
Mapa web
¿Quiénes somos?
Publicidad
Escríbenos
Información de Copyright y aviso legal
En CONSUMER.es EROSKI nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

lunes, 12 de noviembre de 2007

Aceprensa: No hay cisma de la Iglesia episcopaliana, por el momento

No hay cisma de la Iglesia episcopaliana, por el momento


Aceptan frenar la ordenación episcopal de homosexuales, pero no hay unidad en su mismo seno
Firmado por Aceprensa
Fecha: 3 Octubre 2007

El 30 de septiembre vencía el plazo concedido por la Comunión Anglicana a su rama norteamericana, la Iglesia episcopaliana, para que se comprometiese a no ordenar más obispos abiertamente homosexuales ni a celebrar bodas gays si no quería ser expulsada. De ahí la reunión de seis días mantenida en Nueva Orleans por todos los obispos episcopalianos, a la que también ha asistido durante un par de días Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y cabeza de los anglicanos. El resultado fue una declaración de última hora en la que los obispos se comprometen a “ejercer restricciones” con respecto a la ordenación de obispos homosexuales y a no autorizar oraciones para bendecir a parejas del mismo sexo.

Pese a que la amenaza de un cisma inmediato pudiera parecer eliminada, la crisis difícilmente quedará zanjada con esta resolución. Por un lado, es razonable dudar sobre la convicción de los líderes episcopalianos. La declaración confirma una resolución aprobada el pasado año por la Convención General Episcopaliana, y está en línea con lo firmado por la cabeza de los episcopalianos en Tanzania en el mes de febrero, cuando fue impuesto el plazo recién cumplido; pero también ha sido desmentida en los últimos meses con palabras fuertes (ver Aceprensa 36/07). Por otro lado, los obispos episcopalianos que más claramente se oponen a bodas y obispos gays, consideran que el documento ahora aprobado es débil, porque no cierra la puerta del episcopado a homosexuales y lesbianas. Además, aseguran, muchos ministros continuarán dirigiendo ceremonias de bendición de parejas del mismo sexo.

Los líderes episcopalianos exigen como contrapartida a su compromiso que obispos anglicanos foráneos dejen de acudir a Estados Unidos para tomar bajo su jurisdicción parroquias disgustadas con las posturas laxas respecto a la homosexualidad. Porque, desde que en 2003 se ordenase obispo de New Hampsire a Gene Robinson, homosexual declarado, cerca de 60 parroquias episcopalianas han abandonado ya la jurisdicción nacional para sumarse a una extranjera o han votado hacerlo, y al menos cuatro diócesis están dando pasos para hacer lo mismo. Ya son 17 los obispos norteamericanos ordenados por jefes de Iglesias africanas.

Algunas informaciones hablan de abandonos de fieles episcopalianos por centenares cada año. Y no parece que esta última declaración vaya a cambiar las cosas. Existe la posibilidad de que estos abandonos se terminen constituyendo en un cuerpo eclesial separado con jurisdicción propia en el seno de los anglicanos de Norteamérica, que es lo que reclamaban algunos de los obispos descontentos con la postura laxa.

Obispo converso al catolicismo

Uno de los últimos capítulos de la crisis episcopaliana es el anuncio de Jeffrey Steenson, hasta ahora obispo de la diócesis de Río Grande, de que será próximamente recibido en el seno de la Iglesia católica. En una carta a los obispos reunidos en Nueva Orleans ha pedido ser sustituido y dispensado de su ministerio. Considera que permanecer en su puesto actual podría alejarle de la Escritura y la tradición. “Si no escucho a mi conciencia y actúo de acuerdo con ella ahora, será cada vez más difícil oír la voz de Dios”, dice en la misiva.

Afirma también que espera que su decisión “anime a otros que creen que ya no pueden permanecer en la Iglesia episcopaliana a respetar sus leyes y renunciar a ella con la mayor cortesía posible para el bien del testimonio cristiano”. Steenson se muestra sorprendido porque “una mayoría considerable” de obispos episcopalianos haya declarado en varias ocasiones que el vínculo que une a esta rama del anglicanismo con el resto de la Comunión es “por asociación voluntaria”. Steenson se considera formado en la tradición anglocatólica e “inspirado por el movimiento de Oxford”, en cuya universidad estudió.

domingo, 28 de octubre de 2007






LAS MENTIRAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Ecológicamente incorrecto
Por Fernando Díaz Villanueva

De pocas cosas podemos estar tan seguros como de que el clima cambia. Lo ha hecho desde que el mundo es mundo, y todo parece indicar que, nos pongamos como nos pongamos, lo seguirá haciendo del mismo y caprichoso modo que lo ha hecho siempre. Lo que no parece tan claro es que los hombres hayamos tenido algo que ver en ello: ni en el pasado ni el presente. Hay, como en todo, opiniones para todos los gustos, y los científicos se devanan los sesos para saber si nuestras acciones tienen consecuencias sobre el clima.
Pues bien, algo tan simple como esto ha organizado el mayor alboroto mediático, político y, por qué no decirlo, científico de toda la historia. En el ojo del huracán se encuentra una teoría que, gracias a un incontenible alud de propaganda bien financiada, ha pasado de ser atractiva a hegemónica y, finalmente, incontestable. Me refiero, claro está, a la del "calentamiento global", reconvertida deprisa y corriendo en la del "cambio climático" no bien se comprobó que los primeros vaticinios del Apocalipsis eran más falsos que un duro de hojalata.

Durante los últimos años podría decirse que casi no se ha hablado de otra cosa, hasta el punto de que se ha convertido en un tema repetido al modo de una larga y agónica letanía, cada vez más estridente y molesta. Pocas veces la sección de Ciencia ha copado tantas portadas, y nunca antes los científicos habían ejercido tanto de estrellas invitadas en debates, tertulias y entrevistas. Los medios de comunicación, fieles a la vieja máxima periodística de no permitir que la realidad estropee una buena historia, se han volcado con un asunto que, para el común de los mortales, es tan árido como el desierto de Atacama y tan desconocido como la cara oculta de la Luna. Quizá ahí resida el origen de la pesadez de los ecoloplastas, de su obsesión por tatuarnos en la frente la teoría oficial, que es la suya, claro.

Una década después de que los catequistas pelmas del calentamiento global empezasen a darnos la paliza, sabemos mucho más que antes, pero, curiosamente, no nos ha servido de nada, porque el debate ha quedado formalmente abolido. Los científicos que ejercieron de tales, es decir, los que en buena lid trataron de falsar la teoría, han sido tachados de discrepantes, disidentes y, en el recolmo de la perfidia totalitaria, de negacionistas (sic), como si refutar una teoría científica fuese lo mismo que decir que los horrores de Auschwitz o Mauthausen fueron en realidad una fabulación de los aliados.

Lo que le da vida a la ciencia es la discusión. Una teoría es válida hasta que alguien demuestra que es mentira; entretanto, se debate y debate. No hay dogmas, no hay verdades absolutas, no hay consenso. Ni apaños de última hora. Así avanza el conocimiento científico y, con él, la Humanidad. Algo tan elemental, al alcance de cualquier estudiante de Física de primer curso, parece no regir cuando se habla del calentamiento global: por eso estamos como estamos.

Con la ciencia transmutada en política y el debate en componenda, nadie, o casi, ha osado nadar contracorriente. Pocas y desconocidas voces se han levantado contra la tiranía del ecologismo radical, el de griterío, pancarta y pegatina, primo hermano del ambientalismo chic importado de Hollywood, que baña sus angustias climáticas en champán del bueno y que bajo ningún concepto consiente dejar el jet privado en el hangar del aeropuerto. Algunas, las más, en EEUU; otras, las menos, en Europa, rincón del globo donde siempre se está muy al quite del dinerito público que todo lo riega.

Por lo que hace a España, sólo unos pocos valientes han dicho esta boca es mía, a riesgo de que se la intenten cerrar de un guantazo. Es posible que por eso digan que somos el país europeo más concienciado con el cambio climático. Pero no, no se trata de eso: lo que pasa es que no hemos oído otra cosa.

De entre los valientes que dicen lo que piensan sin arrugarse y sin pedir perdón hay uno que lleva varios años poniendo en tela de juicio todo lo que se da por sentado en torno al cambio climático. Y claro, de tanto investigar, al final le ha terminado saliendo un libro. Excelente, por cierto. Hablamos de Jorge Alcalde, de profesión periodista y de vocación amigo de llamar a las cosas por su nombre. Por eso ha puesto Las mentiras del cambio climático a su criatura, que, de bien escrita que está, engancha más que la muy recomendable novela de Crichton sobre el ecoterror: Estado de miedo.

En un ejercicio de honestidad brutal, poco frecuente en estos tiempos de medias verdades y corrección política, Alcalde desgrana uno a uno todos los mitos que han impuesto los ecologistas: ¿Es cierto que la Tierra se calienta? Y, si es que sí, ¿por qué? ¿Qué hay detrás de toda la parafernalia ambientalista? ¿Qué es el IPCC, para qué sirve, qué ha dado de sí? ¿Por qué el ecologismo entusiasma tanto a millonarios como Al Gore o Leonardo DiCaprio y tan poco a los desposeídos del Tercer Mundo? ¿Cuánto va a costar la broma de Kioto? ¿En qué podríamos emplear todo ese dinero?

Dando voz a los que hasta ahora no la tenían, Jorge Alcalde no deja un cabo suelto y abre un interesante debate sobre el clima, debate que los ecologistas eluden como alma que lleva el diablo. Las mentiras... es, por lo tanto, una obra necesaria, y llega justo en el momento en que el cambio climático está pasando a ser un artículo de fe, algo parecido a una verdad revelada. Sus defensores andan exigiendo a todo el mundo obediencia ciega, y tachan de herejes a quienes no están por la labor.

Ante semejante disyuntiva, Alcalde se queda con los segundos: quizá no sea lo más ecológicamente correcto, pero es sin duda lo más ecológicamente científico.


JORGE ALCALDE: LAS MENTIRAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO. Libros Libres (Madrid), 2007, 210 páginas.

Pinche aquí para acceder a la web de FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA.

jueves, 18 de octubre de 2007

Aceprensa. Al Gore y el IPCC: Nobel para el principio de precaución

Al Gore y el IPCC
Nobel para el principio de precaución
allClippings[allClippings.length] = new Clipping(14180, 'Nobel para el principio de precaución','/articulos/2007/oct/17/nobel-para-el-principio-de-precaucion/');


Acciones
Enviar a alguien
Imprimir
Danos tu opinión
¿Compartir?

Ningún otro galardón confiere mayor crédito de integridad y respetabilidad moral que el premio Nobel de la Paz. Desde ahora, Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos, ex candidato a presidente, ganador de un Oscar y adivino del cambio climático, ha ascendido al panteón de los pacificadores instaurado por Alfred Nobel, donde se reúne con lumbreras como Albert Schweitzer, el Dalai Lama, la Madre Teresa, Martin Luther King o Andrei Sajarov.
Firmado por Michael Cook Fecha: 17 Octubre 2007

Sin duda, el Comité Nobel noruego se exponía a la polémica al laurear a Gore y al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Su fallo se ha interpretado como un corte de mangas a George Bush, un refrendo para una ciencia dudosa o un tributo a los verdes. Pero eso no es justo: el Nobel de la Paz siempre ha sido provocativo.

Lo singular del premio de este año no es la polémica, sino que los laureados no han hecho nada por la paz. La premiada en 2004, la keniana Wangari Maathai, también era una ecologista, pero al menos era una activista en favor de los derechos de la mujer. Por lo que respecta a luchar por la paz, Gore y el IPCC no han hecho ni pizca. Ni siquiera han hablado de hacer una pizca. Por tanto, el verdadero premiado de 2007 es el “principio de precaución”: algún día podría pasar algo terrible en algún sitio. Así se desprende del comunicado de prensa del Comité:
“Unos cambios climáticos de amplio alcance pueden alterar y amenazar la condiciones de vida de gran parte de la humanidad. Pueden provocar grandes flujos migratorios y estimular la competencia por los recursos de la Tierra. Tales cambios supondrán una carga especialmente pesada para los países más vulnerables del mundo. Es posible que aumente el peligro de conflictos violentos y guerras, civiles o internacionales” (la cursiva es nuestra).

¿No tiene algo de insensato canonizar el principio de precaución? Lástima que el pobre Immanuel Velikovsky (1895-1979), el autor del bestseller Mundos en colisión, muriera demasiado pronto. Habría podido alcanzar el panteón por advertir a la humanidad del peligro de los impactos de asteroides. Imagínense la tormenta política que se puede formar si un asteroide aplasta la ciudad de Oslo.

Hoy día nos acechan tantas catástrofes. Por todas partes se ven desastres que amenazan traer nuevas violaciones de derechos humanos, mayor competencia y guerras. Las espantosas consecuencias de la epidemia de obesidad, la paidofilia, la epidemia de depresión, la pérdida de biodiversidad, la discriminación contra los homosexuales, el fundamentalismo religioso y no usar el hilo dental son amenazas que el comité del Nobel de la Paz podría considerar.
Conceder el Nobel por prevenir desastres que podrían ocurrir es señal de que el comité está corto de ideas sobre la paz. No siempre fue así. En 1997 otorgó el premio a la Campaña Internacional para Prohibir las Minas contra Personas y a su coordinadora, Jody Williams. ¿Se ha quedado ciego a la larga lista de auténticas causas como esa: el tráfico de mujeres, el trato a los refugiados, los abortos forzados, la persecución religiosa? Seguro que quienes luchan contra esas tremendas realidades son personas que, como estipuló Nobel, “han hecho lo más o lo mejor posible por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o la reducción de los ejércitos permanentes y por la promoción de conferencias de paz”.

Quizás el problema básico del premio Nobel de la Paz es la filosofía que lo inspira. Presupone que se puede alcanzar la paz duradera mediante el activismo político y el progreso tecnológico.
Nobel era un escéptico en materia religiosa, un hijo de la Ilustración convencido de que el progreso tecnológico era el progreso humano. Creía incluso que la dinamita, el invento que le hizo rico, terminaría con las guerras. En 1891, 23 años antes de la carnicería de la I Guerra Mundial, escribió a la pacifista Bertha von Suttner que “tal vez mis fábricas pondrán fin a la guerra más pronto que sus conferencias: el día en que dos ejércitos pueden aniquilarse mutuamente en un segundo, sin duda todas las naciones civilizadas retrocederán con horror y licenciarán a sus soldados”.
El siglo XX ha desmentido una y otra vez esa insensata previsión. Premiar a los que denuncian el cambio climático no hace sino perpetuar el error de pensar que puede haber paz duradera sin una idea clara de justicia y una noción común de la verdad.

lunes, 15 de octubre de 2007

Aceprensa: La memoria de los mártires del siglo XX en España

Testigos de la fe
La memoria de los mártires del siglo XX en España [Añadir a Mis artículos]
Acciones



El 28 de octubre serán beatificados en Roma 498 de los miles de católicos asesinados en la persecución religiosa desencadenada en la España de los años treinta, durante la II República y la Guerra Civil. La Iglesia católica ha dicho que, al honrar a estos mártires, no esgrime esas muertes contra nadie. Cualquiera que defienda la necesidad de seguir la propia conciencia y la libertad religiosa puede sumarse a este recuerdo. El historiador Fernando de Meer evoca el contexto en que se produjeron los hechos.

Firmado por Fernando de Meer Lecha-Marzo
Fecha: 3 Octubre 2007

Nunca olvidaré la emoción que sentí al visitar un cementerio de soldados británicos en el bosque de Arenberg, cerca de Lovaina. Miles de cruces blancas, césped cuidado, la tribuna ligeramente elevada en el fondo. No obstante, lo que más llamó mi atención fueron algunas cruces cercanas a la entrada en las que, por ejemplo, podía leerse: “Abatido en el sur de Bélgica. Desconocido para los hombres, conocido para Dios”. Me pareció admirable esa voluntad de gratitud hacia todos aquellos soldados, muy jóvenes en su mayoría, que dieron su vida para que la libertad pudiera ser una realidad en Europa.

He tenido sentimientos análogos al recorrer la catacumba de san Sebastián en Roma, donde un tiempo estuvieron enterrados los restos de san Pedro. No resultaba difícil considerarse integrado en la tradición de aquellos cristianos, que hasta el inicio del siglo cuarto de nuestra era vivieron una vida diaria no siempre fácil, siglos en los que muchos sellaron con su sangre la fidelidad a Jesucristo.

Me parece una manifestación de justicia y gratitud recordar a aquellos que dieron su vida por ser coherentes con su fe. Los primeros mártires quizá no murieron porque el odio a la religión fuera la causa que movía a la autoridad que desencadenaba la persecución. Entregaron su vida porque no desearon anteponer a la ley del amor a Cristo, sobre todas las cosas, la ley de un imperio que les ordenaba dar culto al emperador.

Por seguir su conciencia

Este sentimiento de gratitud revive ante la noticia de una próxima beatificación de 498 personas que dieron su vida por no renunciar a su fe, algunos en 1934, y el resto en la zona republicana durante la guerra de España.

498 personas es una cifra extraordinaria. No obstante, en ese número no hay cuestión. Cuando los sacerdotes, religiosos y religiosas asesinados se acercan a los 7.000, y también son muy numerosos los laicos asesinados por su fe, necesariamente se vuelve a plantear la causa y el modo en el que se produjeron esas muertes, cómo aceptaron las personas asesinadas su inmolación, y cómo en todas las épocas de la historia la Iglesia ha rodeado de un recuerdo particular y de un afecto especial a aquellos que padecieron por ser leales a Cristo.

La vida durante los años de la Segunda República, y especialmente las consecuencias de la revolución de octubre de 1934, había llevado a sacerdotes y religiosos a pensar que tenían que estar dispuestos a morir antes que negar la fe que profesaban. La conciencia de morir por ser fieles a Cristo se agudizó en la primavera de 1936. Parece oportuno evocar dos testimonios. Ambos sucedieron en Madrid. El primero está narrado por un capuchino de Jesús de Medinaceli, el 7 de octubre de 1934, mientras escuchaba el tiroteo cercano a su convento: “Reunidos en torno al Sagrario orábamos; no llorábamos como pusilánimes, y nos ofrecíamos gustosos a lo que el Señor dispusiera de nosotros”.

El segundo corresponde al mes de junio de 1936. Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid, al hablar a la promoción que ordenaría ese año, les dijo: antes de un mes alguno puede ser mártir. Y tras estas palabras requirió a todos que expresaran, si esa era su voluntad, de nuevo y libremente su decisión de recibir el sacerdocio. Todos respondieron afirmativamente.

Pasividad del gobierno

iglesiaProducida la sublevación militar y cívica, la persecución religiosa que se desató en la zona en la que la insurrección fracasó se caracterizó por una virulencia total. Los alzados en armas y parte de los republicanos de izquierda no se esperaban una persecución de tal magnitud.

La sublevación militar no consiguió hacerse con el poder del modo más rápido posible. Ese fracaso provocó las revoluciones sociales que intentaba evitar y que se tradujeron en un elevado número de asesinatos por motivos religiosos.

El Estado republicano quedó totalmente desestructurado y dentro de una violentísima revolución social tuvo lugar la persecución religiosa ante la pasividad y la inoperancia de los instrumentos que debían garantizar la vida a los ciudadanos.

A modo de breve ejemplo, se puede afirmar que la quema de Iglesias y conventos se inició en Madrid al atardecer del sábado 18 de julio. Fueron incendiadas la parroquia de san Andrés, la parroquia de san Ramón, el convento de las Comendadoras de Santiago, la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y el edificio anejo a la Mutua del Clero. Fueron asesinados los cuatro primeros sacerdotes. El domingo se celebró Misa en algunas iglesias madrileñas.

Unos meses más tarde Pío XI podía hacer esta referencia a España: “Vive hoy la Iglesia momentos heroicos, al menos tan heroicos como en los primeros siglos; es por ello que en Rusia y en México primero, y ahora en España en proporciones mucho mayores, se ha abierto de nuevo el gran libro del martirologio. Y ahora, como en los primeros siglos de nuestra era, la fe, el heroísmo y la sangre de los mártires son la fuerza”. La persecución se produjo en el ámbito de una revolución social que en los primeros meses tuvo una violencia mayor que la revolución que llevó a los comunistas al poder en Rusia.

Al número de asesinatos se unía la crueldad con la que la mayoría fueron realizados. A mediados de septiembre de 1936 el número de sacerdotes, religiosos y religiosas asesinados se elevaba a 3.400; entre ellos diez eran obispos.

El caldo de cultivo de la violencia

Detrás de aquellos hechos había decenas de años de propaganda anticlerical y la difusión de ideologías políticas que tenían un fundamento radicalmente antirreligioso. Los obispos de la Iglesia católica, los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y muchos cristianos corrientes eran vistos como los exponentes de una realidad que había que arrancar de cuajo para que surgiera el hombre moderno. Aquella persecución tan irracional, y tan cruel, no sólo tenía detrás personas poco cultas, con un carácter pasional y de reacciones extremas. Había años de propaganda anticatólica y antirreligiosa destinada a presentar al sacerdote como un parásito de la sociedad y a la religión como una traba para un verdadero progreso científico y humano.

Me parece que es posible afirmar que en una buena parte de los republicanos que participaron en los actos de persecución religiosa, y en los asesinatos, se había plasmado, de una u otra manera, la idea de que el hecho religioso debía ser suprimido de raíz, y para ello existían diversos caminos entre los que estaba como solución la eliminación física. Los cinco años de vida de la República española habían contribuido a tensar los espíritus y a hacer patente que era imposible la convivencia entre personas de convicciones religiosas y agnósticas. Al intentar alterar el orden social de un modo radical muchos pudieron pensar que uno de los primeros pasos para conseguir un cambio absoluto era la eliminación de la Iglesia de la vida española.

Esa actitud de persecución religiosa que en ocasiones se manifestaba o procedía de un laicismo cultural agresivo –puede pensarse en el número de iglesias que fueron destruidas– necesariamente influía en personas con escasa capacidad de análisis intelectual para quienes los sacerdotes, los obispos y en general la Iglesia aparecía vinculada a un orden político considerado como conservador y negador de la libertad radical del hombre. Se abrió ante los revolucionarios agnósticos la posibilidad de borrar todo lo que supusiera para el hombre una advertencia de que había una dimensión espiritual.

Sólo podía darse una “sociedad nueva y libre, de individuos libres y nuevos, en la medida en que se elimine de raíz la idea de un ser trascendente. La radical libertad que el anarquismo reclama para el hombre exige el reconocimiento de que este se encuentra solo, completamente solo” (Gonzalo Redondo). Desde estos presupuestos ideológicos aplicados con brutal coherencia, puede comprenderse parte de la persecución religiosa acaecida en la zona leal al gobierno de la República.

Anticlericalismo obsesivo

Un escritor contemporáneo ha dicho: “La virulencia mortal del anticlericalismo español se enraizaba en su dimensión dual: el anticlericalismo cultural y político de los republicanos de izquierda, pertenecientes a la clase media, y el anticlericalismo total y revolucionario de los movimientos revolucionarios de masas” (Laboa). El anticlericalismo anarquista tenía, en expresión de este mismo autor, “un carácter obsesivo y virulento”, y el anticlericalismo socialista “expresaba con claridad su rechazo a todo lo que tuviera que ver con la Iglesia”.

No sé si resulta necesario que se pruebe el odio a la religión en los perseguidores para que haya martirio. Siempre me pareció de mayor entidad la certeza que tenían los asesinados, en la guerra de España, de morir por ser fieles a su fe, por defender lo que era inviolable ante su conciencia. La apostasía de uno de ellos hubiera llenado de felicidad a los asesinos. Además, todos los mártires perdonaban cuando morían. Perdonar a sus verdugos era para ellos una expresión de amor y paz.

La jerarquía de la Iglesia católica, después de un estudio serio, procederá a declarar mártires a esas 498 personas en un acto que se celebrará en Roma. Me parece un acto de gratitud y de justicia para con los asesinados, constituye una referencia para saber perdonar, y sobre todo puede ser como un impulso y ejemplo para los católicos de hoy y para toda persona que busque a Cristo.

Ante el recuerdo que tenemos de aquellas personas que fueron testimonio de la fe es razonable pensar que la comunidad a la que pertenecen les honre. Siempre ha sucedido así. La Iglesia católica, a esas personas que murieron por ser coherentes con su religión, les denomina mártires, les reconoce esa condición después de estudiar la muerte de cada uno. Son ejemplo para muchos otros cristianos.

El libro de los mártires de la Iglesia se ha escrito siglo tras siglo. Sabemos que el número de mártires del siglo XX no es reducido. Es imposible no recordar también a aquellas personas que sufrieron muerte civil, restricción permanente de la libertad personal y discriminación social por la fe profesada, padres a quienes se impidió asegurar a sus hijos una educación inspirada en su fe…

El mártir aparece como esa persona que antepone los deberes de su conciencia a una orden de la autoridad que le lleva a actuar contra su religión. Los mártires son esas personas que en cualquier lugar y de muy diversas maneras son perseguidos a causa de su fe.

Fernando de Meer es profesor de Historia en la Universidad de Navarra.

Para saber más

– Quiénes son y de dónde vienen. 498 mártires del siglo XX en España. Edición preparada por Mª Encarnación González Rodríguez. EDICE. Madrid, 2007.

– G. Redondo, Historia de la Iglesia en España, 1931-1939. Rialp, Madrid, 1993.

– J.L. Alfaya, Como un río de fuego: Madrid, 1936. Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 1998.

– V. Cárcel Ortí, La persecución religiosa en España durante la Segunda República (1931-1939) Rialp, Madrid, 1990.

– J.F. Guijarro, Persecución religiosa y Guerra Civil: la Iglesia Católica en Madrid, 1936-1939. La Esfera de los Libros, Madrid, 2006.

– A. Montero Alonso, Historia de la persecución religiosa en España: 1936-1939. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1999.

– La persecució religiosa de 1936 a Catalunya : testimoniatges. A cura de Josep Massot i Muntaner. Publicacions Abadía de Montserrat, Barcelona, 1987.

– J. Marquès i Suriñach, Testigos de la fe durante la Guerra Civil (1936-1939): sacerdotes y laicos cuentan sus vivencias. Palahi, Gerona, 1994.
Artículos relacionados

* Algunos datos de la persecución
Aceprensa (3 Octubre 07)